Dajabón, R.D. — En un ambiente cargado de entusiasmo, reflexión y mensajes de esperanza, el Centro Educativo celebró el Día Internacional de la Paz, con la participación de cientos de niños, padres, docentes y miembros de la comunidad.
Desde su existencia, el centro educativo viene desarrollando una importante labor en favor de la educación y la formación integral de niños, especialmente de aquellos provenientes de sectores más empobrecidos del municipio de Dajabón.
En este recorrido, el amor, el compromiso, la entrega y la inclusión han sido el motor que ha impulsado su labor. Aunque el centro se desenvuelve con notables limitaciones de recursos, la vocación de servicio de quienes forman parte de esta institución se ha impuesto por encima de las dificultades, convirtiendo cada desafío en una oportunidad para continuar educando y acompañando a los niños.
Este esfuerzo ha contado con el firme liderazgo de su directora, Rosa Pacheco, quien, junto a un equipo de hombres y mujeres comprometidos con la educación, ha mantenido el propósito de brindar oportunidades a niños que, en muchos casos, enfrentan condiciones sociales y económicas adversas.
Un llamado a construir la paz desde la niñez
El mensaje central de la actividad estuvo a cargo del pastor Otacilio Ferreiras, quien al dirigirse a los cientos de niños y adultos presentes hizo un llamado a asumir la paz como una responsabilidad que debe comenzar desde el hogar, la escuela y la comunidad.
Ferreiras sostuvo que no es posible alcanzar una buena educación, construir familias que vivan en armonía ni lograr una sociedad desarrollada si no se trabaja seriamente por la paz.
Durante su intervención, el pastor utilizó ejemplos prácticos y situaciones cotidianas con las que los niños pudieran identificarse, buscando que el mensaje no quedara solamente en palabras, sino que pudiera ser comprendido y llevado a la práctica.
Explicó, de manera sencilla, que acciones como respetar a los compañeros, evitar las agresiones, aprender a compartir, pedir perdón, escuchar al otro y solucionar los conflictos mediante el diálogo son pequeñas acciones que contribuyen a construir una cultura de paz.
La celebración se convirtió así en mucho más que una actividad conmemorativa. Representó una oportunidad para reafirmar el compromiso del centro educativo con una formación que no se limite a los conocimientos académicos, sino que también contribuya a formar niños con valores, capaces de convivir, respetar, incluir y aportar positivamente a la sociedad.
La jornada concluyó con un mensaje de esperanza y con el compromiso de continuar trabajando, pese a las limitaciones, por una educación basada en el amor, la vocación, la inclusión y la construcción de una sociedad más pacífica.
