A la luz de la luna llena, acompañados de la familia y seres queridos, el pueblo chino dio la bienvenida a una de las celebraciones tradicionales más importantes de la nación asiática: el Festival de Medio Otoño.
Esta festividad también conocida como el Festival de la Luna, es una herencia cultural que tiene como protagonista la luna llena, que simboliza la reunión familiar, la gratitud y la armonía.
El Festival de Medio Otoño se celebra cada año el decimoquinto día del octavo mes del calendario lunar chino. Este año, la celebración tuvo lugar el 25 de septiembre.
Durante la celebración, millones de personas se reunieron en parques, montañas, terrazas o ferias para contemplar la luna, recordar a sus queridos que están lejos, o compartir con los que están cerca.
Desde horas de la tarde, miles se aglomeraban en el parque olímpico de Pekín, donde en horas de la noche pudieron observar la luna en su máximo esplendor, disfrutar de los puestos de comida, conciertos, karaokes, y recorrer el iluminado complejo que en 2008 acogió los Juegos Olímpicos.
Uno de los protagonistas del festival es el pastel de luna, un activo gastronómico que capta la mirada de los extranjeros por su forma de luna llena; comerlos se convierte en un ritual de unión y convivencia familiar.

Para esta época, los pasteles de luna abarcan los primeros estantes en los supermercados o tiendas, los hay de diferentes tamaños, y sabores.
Desde los rellenos de huevo, frijol rojo, frutos secos y sabores salados como carne de cerdo picada y jamón, los pasteles de luna se presentan en una gran variedad de sabores en distintas regiones de China.
Asimismo, regalar pasteles de luna es una práctica tradicional para fortalecer lazos de amistad y familiares.
Las linternas también forman parte de las celebraciones del Festival de la Luna, y en horas de la noche decoran el ambiente para darle un toque especial. En los parques de Pekín, tanto niños, adolescentes y adultos circulan con estas linternas. Muchas en formas de luna, conejo o tradicionales.
La familia es el centro de la festividad y la tradición, así lo confirman los ciudadanos, quienes desde pequeños han crecido acogiendo esta conmemoración cultural, símbolo de convergencia.
“Lo más importante en el festival es la familia. Tanto para los ciudadanos chinos, como descendientes de chinos que viven en el ultramar festejan juntos, se da la memoria de la memoria, la familia a la luz que es la misma luna”, expresó un ciudadano chino a este diario.
De igual forma, Rocio, una joven ciudadana china de 20 años que reside en Pekín, dijo que “para mí es una fiesta que significa la unidad familiar, y buen momento para apreciar la luna, el buen tiempo”.
¿De dónde viene esta tradición?
El Festival de Medio Otoño posee más de 2,000 años de historia, y cuenta con varias leyendas relacionadas a su conmemoración, sin embargo, en China la más conocida de Chang’e y su viaje a la luna.
Según cuentan los ciudadanos chinos, la historia comienza con el arquero Hou Yi, quien derribó nueve de los diez soles que abrasaban la Tierra.

Como recompensa, Hou Yi recibió un elixir de la inmortalidad, y Chang’e, su esposa, ingirió el elixir de manera accidental y fue llevada a la luna.
La leyenda indica que al estar separada de su esposo, Chang’e se convirtió en la diosa inmortal de la luna.
También se dice que es acompañada por Yutu, el Conejo de Jade, quien según la leyenda, prepara el elixir de la vida.
Por esta razón, el conejo suele ser una figura muy presente durante la festividad que es declarada como día no laborable en el gigante asiático.