Francia y sus ciudades más importantes y emblemáticas fueron objeto de extendidas protestas violentas que sembraron el caos y los saqueos que el mundo pudo ver prácticamente en vivo a través de las redes sociales.
Lo que pasó en Francia le hizo un enorme daño a esa gran nación, que por siglos ha sido objeto de gran admiración mundial por sus historias gloriosas, su inigualable belleza y por su riqueza cultural de siglos.
El impacto de la migración masiva ha cambiado a Francia y ha puesto en grave riesgo a esa gran nación.
La izquierda, que apostó al multiculturalismo humanista, abrió sus fronteras como eje del pensamiento liberal sin prever las consecuencias que a mediano y largo plazo tendría para el futuro de su nación, sin tener en cuenta que la masa migratoria entrante tenía creencias religiosas muy diferentes y que, lejos de adoptar las del país receptor, fortalecerían a lo largo del tiempo las de sus países de origen.
Lo que pasó en Francia siguió a lo que pasó en Ceuta. Y lo que viene pasando en Alemania. Es obvio que esas grandes naciones tienen un dilema existencial: O reaccionan y defienden, o dejarán de existir en corto y mediano plazo al ver desaparecer sus normas de convivencia social, sus creencias cristianas, su cultura. Como bien se lo ha advertido el presidente Donald Trump, o cierran sus fronteras a la invasión masiva, o vendrá el caos y su destrucción desde adentro.
Lo de Francia debe hacernos reflexionar a los dominicanos sobre el problema que tenemos con la migración masiva haitiana, que tiene componentes muchos más alarmantes para el futuro de RD.
Haití comparte la Isla con República Dominicana, teniendo un estado fallido con 10 millones de personas en estado de pobreza extrema, en manos el control territorial y poblacional de grandes mafias y bandas.
Sumado a eso, la migración proveniente de Haití no viene sólo como un tema económico. Tiene un trasfondo histórico de que los haitianos se creen con derechos a esta parte de la isla, de las que fueron expulsados en 1844. Está en la siquis profunda haitiana “la única e indivisible” de Toussaint. Es una migración masiva en la que no se asimila la vida dominicana. Mantiene sus creencias, idioma y cultura. Ya son millones. Y un día no muy lejano lo de Francia se puede repetir aquí. En ese espejo debemos vernos.