“Deja esa vaina así”, “no es para tanto”, “búscale la vuelta”, “no te compliques”, “hay que ser práctico”, entre otras “dominicanadas”, son frases atajo que alimentan la arrabalización institucional en nuestra edad media caribeña.
Juramos cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes y ante la menor prueba esquivamos la obligación de poner freno al irresponsable o criminal que viola las normas, aunque afecte a todos e imposibilite la convivencia civilizada.
Una legisladora y policías, autoridades con límites legales diferentes, chocan, se viraliza el conflicto en redes sociales, surgen todo tipo de acusaciones, hasta la suspensión de una sesión de los diputados (pérdida de dinero para el Estado y retraso en la inagotable agenda legislativa) y al final nadie sabe qué ocurrió exactamente, porque no hubo investigación o, se archivó sin publicarse, y una foto, sonrisas, da por “superada la situación”. Absurda salida que lacera la institucionalidad.
La investigación que reclamó la diputada Millys Martínez al presidente Abinader durante su dramatizado alegato de violación constitucional en la sesión congresual debió completarse y difundirse, con consecuencias ejemplarizantes. Cancelados los policías que habrían agredido a la legisladora y el director general o la renuncia de la representante de Elías Piña.
Al día siguiente de la indignación generalizada por el supuesto atropello al primer poder del Estado, se filtró un video que cambió la historieta: la legisladora figura colocándose las esposas, que ella dijo le impusieron durante la “agresión policial”. Horas después se divulgó la foto y la nota con la explicación que se daba por “superada” la situación y se reafirmaba el “compromiso con el diálogo, el respeto mutuo y la colaboración institucional en beneficio de la ciudadanía”.
La diputada que provocó la controversia institucional y política, que distrajo hasta su líder que andaba por ámbitos papales, alegando la defensa de un abusado hombre de su comunidad en medio de una ruidosa bebentina en una estación de combustibles de Comendador, Elías Piña, no ha presentado excusas a sus colegas, a los ciudadanos indignados al escuchar la versión del “atropello” ni a la ministra de Interior, Faride Raful, a quien emplazó acusándola de guardar silencio ante “un maltrato comprobado y expuesto públicamente”. Tampoco da señales de presentar su renuncia…