Quien diría que un simple vestido de un color fácil de combinar, con una silueta H y sin ornamentos, sería tan reconocido, impactante y diverso tras 100 años de su presentación oficial a la industria de la moda. Fue el primer día de octubre del 1926 cuando Vogue publicó la imagen del icónico vestido negro de Coco Chanel, la pieza que demostró que este color no debía estar reservado solo para los funerales y la servidumbre, se convirtió en un símbolo de elegancia, modernidad y versatilidad.
“Las mujeres piensan en todos los colores excepto la ausencia de los mismos. El negro lo tiene todo. Y también el blanco. Su belleza es absoluta. Representan la perfecta armonía”, dijo alguna vez la diseñadora.
El concepto del Little Black Dress se popularizó entre las décadas de 1950 y 60, se ha visualizado como un vestido glamuroso para estrellas de cine desde que Audrey Hepburn usó un traje negro de Givenchy en su película Breakfast at Tiffany’s, pero no permanece allí. Su popularidad durante todo un siglo se debe a cómo esa sencillez nos da la posibilidad de reinventarlo una y otra vez.

Audrey Hepburn en Givenchy para la película «Breakfast at Tiffany’s».Fuente externa
Sin tirantes, para salidas nocturnas, de cóctel, white o black tie, mini o tipo camiseta; cada estilo rompe con la democracia de los pantalones y la sencillez del negro. El Little Black Dress ha cambiado de longitud, estructura y proporción según cada época, pasando de la silueta recta propuesta por Chanel a versiones ceñidas, asimétricas, voluminosas o transparentes.
Chanel convirtió el negro en un lienzo donde diferentes looks y estéticas toman lugar. La clave para acomodarlo a cada ocasión es jugar con las texturas, transparencias, siluetas o adornos, actualizarlo según el evento en que nos acompaña.
Juega con las texturas
La textura es una de las formas más sencillas de ver su versatilidad, no tiene por qué ser completamente liso. El encaje, satén, terciopelo o cuero pueden cambiar por completo su personalidad de una propuesta clásica a una más contemporánea.

Cynthia Erivo lució un minivestido bohemio semitransparente en la ciudad de Nueva York.Fuente externa
No lo limites a un atuendo de noche
Los colores oscuros también pueden funcionar en el día si se combina correctamente con accesorios más relajados que lo alejen de esa clásica imagen de vestido de cóctel. Puedes transformarlo con bailarinas, mocasines y accesorios delicados. También puedes jugar con las capas; una camiseta, un blazer o un abrigo que aporte volumen y le dé un look más casual.

Vestido negro estilo tank y sandalias blancas.Fuente externa
Crea contraste con detalles inesperados
La mejor forma de usar el Little Black Dress es aprovecharse de su estética y evitar que se vea demasiado predecible. Una pieza romántica o elegante puede volverse más dramática con joyería maximalista, botas, un bolso llamativo, medias o una pashmina de un estampado vintage.

Coperni otoño/invierno 2021.Fuente externa
Tras cien años de su aparición, el Little Black Dress demuestra que ser un clásico no significa quedarse en el pasado, su verdadero atractivo está como ha sido capaz de evolucionar con la industria sin perderse en las tendencias. Puede ser discreto, sofisticado o maximalista; esa es la razón por la que es el monarca del armario, disponible para cada ocasión.

Lanvin otoño/invierno 2021.Fuente externa