“El que siembra cosecha”.
Ese refrán parece pintar la carrera de Edwin Encarnación, uno de los grandes cañoneros dominicanos en Grandes Ligas.
Recientemente recibió la noticia de que será exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano. Pero para él, la distinción parece llegar antes de lo esperado.
“Me sorprendió mucho, no pensé que iba a ser tan rápido. Es decir, no esperaba todavía ser exaltado a un Salón de la Fama”, confesó Encarnación al Listín Diario.
La llamada que le confirmó la noticia lo encontró en plena siesta, cuando varios periodistas lo despertaron para informarle que su nombre quedaba inscrito en la historia del deporte nacional.
Pero si de momentos imborrables se trata, el toletero no duda en señalar dos en particular: su debut en playoffs en 2015 con los Azulejos de Toronto y los campeonatos que conquistó con las Águilas Cibaeñas en el béisbol invernal dominicano.
“Mi primer playoff después de tantos años en Grandes Ligas fue algo demasiado emocionante, y también mi primer campeonato en la pelota dominicana con las Águilas en el 2005. Esos son momentos que nunca olvidaré”, enfatizó el expelotero.
La carrera de Encarnación es sin dudas una digna del Pabellón de la Fama. Terminó con 424 jonrones en Grandes Ligas, remolcó 1,261 carreras, pegó 1,832 hits. Tuvo ocho temporadas seguidas con más de 30 cuadrangulares, incluyendo dos de 42, su cifra más alta.
En Lidom, ganó tres campeonatos con las Águilas, siendo el MVP de la final en el 2007, contra los Tigres del Licey.
Claro está, no todo fue color de rosa. Encarnación recuerda con amargura cuando fue enviado de regreso a Ligas Menores después de sus primeros tres años en el “Big Show”.
“Fue bastante fuerte para mí, pues ya uno se acostumbra a otro estilo de vida. Pero son cosas que pasan en la carrera de un pelotero. Hay momentos buenos pero también otros que no tanto”, reconoce el exinicialista.
El béisbol también le dejó amistades que atesora como trofeos. Pero, cuando se piensa en quién quizás sería esa persona que para Encarnación es el mejor compañero que él ha tenido, llegan rápido a la mente José Bautista o José Reyes. Y a pesar de a ellos indicó que los ama demasiado, ese honor pertenece a otro pelotero.
“El mejor compañero que tuve fue Wily Mo Peña. Fue un gran mentor para mí, tanto en Ligas Menores como en Grandes Ligas. Me ayudó demasiado y hoy en día tengo que todavía seguir agradeciéndole”, contó.
Además, valora las relaciones que cultivó con estrellas estadounidenses como Aaron Judge, Troy Tulowitzki y Josh Donaldson.
Más allá del juego, Encarnación guarda en su corazón la memoria de su padre, a quien define como la gran guía de su vida.
“Él me formó en todas las etapas y siempre estuvo conmigo. Mi padre desde antes de yo dar el paso profesional hasta después de darlo siempre me dio seguimiento con los consejos antes de tomar cualquier decisión, y no solamente dentro del terreno, también fuera de él. Fue una persona muy clave para mí en mi carrera”, sostuvo Encarnación con mucho orgullo.
A la hora de repasar su trayectoria en distintos equipos de Grandes Ligas, Edwin no guarda reproches, sin embargo, reconoce que su casa eterna serán los Toronto Blue Jays, el equipo donde consolidó su carrera.
“En cada organización recibí un trato muy especial, todos se comportaron muy bien conmigo. Cincinnati, Cleveland, Seattle, Yankees, Medias Blancas, y obviamente, Toronto. Cada uno de esos equipos son clase aparte”, dijo.
Encarnación se convierte en otro de los deportistas que serán exaltados a la inmortalidad durante el 59 Ceremonial de la Clase 2025 que se realizará el domingo 16 de noviembre en el auditorio del Pabellón de la Fama del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.
Encarnación fue electo por los cronistas deportivos nacionales, mediante el voto electrónico que realiza el Pabellón de la Fama.