Para Miguel Collado Di Franco, vicepresidente ejecutivo del CREES (Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles), es bueno que las autoridades estén dispuestas a revisar los estimados de crecimiento, ya que a su juicio eso es, también, un reconocimiento a las opiniones que han externado diferentes economistas sobre el crecimiento de 2026.
El economista indica que el BCRD plantea un crecimiento de “un nivel cercano a 4.0%”, un porcentaje inferior al incluido en las estimaciones con que se elaboró el presupuesto 2026, que era 4.5%. Estadística que fue consensuada entre Hacienda y Economía, y el BCRD.
Ante la ausencia de reformas estructurales en la economía, es normal acostumbrarse a tasas inferiores a las del pasado, dice.
Ellen Pérez Ducy, opina que el pronóstico del BCRD luce adecuado, ya que asume varios supuestos de inclinación optimista como la reactivación de la demanda interna y la inversión pública. Cree que una proyección cercana al 3.8% pudiera resultar más certera.
Mientras que el también profesional de la economía, Luis Vargas, asegura que imponer un debate público en torno al pronóstico de una tasa de crecimiento anual del Producto Bruto Interno Real de la economía dominicana de casi 4.0% este año 2026, basado en “modelos” de organismos internacionales y “argumentos de autoridad” de determinados economistas, es un grave error por doble partida y, al mismo tiempo, un ocultamiento de las razones por las cuales el país ha registrado una fase recesiva del ciclo económico, por lo menos el pasado 2025.
“La base de data de las cuentas nacionales de República Dominicana es precaria y no fiable; toda vez que el registro de informaciones es insuficiente y mal recolectado y los censos sobre población y viviendas y las encuestas referentes a procesos y variables económicas, financieras, laborales, comerciales, sectores y ramos productivos, actividades de subsistencia, incluyendo cuentapropistas, e ingresos y gastos hogareños y servicios públicos… hasta la fecha no han cumplido con los requisitos y normas imprescindibles de colecta, clasificación y difusión, establecidos a nivel internacional, exceptuando algunas veces contadas iniciativas”, dice.
Commodities
Ellen Pérez Ducy cree que los factores que pudieran sustentar, y tal vez mejorar el crecimiento económico del país, son el aumento del precio del oro durante 2026 y la esperada baja de la tasa de fondos federales a nivel internacional. El petróleo también debe mantenerse bajo, salvo situaciones geopolíticos extremos, señala la economista.
Pérez Ducy afirma que el aumento del precio del oro es un indicador de inestabilidad que pudiera afectar las inversiones domésticas e internacionales.
De ocurrir eventos perjudiciales como la también esperada crisis bursátil, nuevas restricciones comerciales entre múltiples países, más las dificultades de materializar una inversión pública productiva y técnicamente sólida, “aunado al efecto neto sobre la demanda interna del aumento del sueldo mínimo, la inflación y la tasa de cambio, pudieran reducir el crecimiento esperado”.
Además, un invierno excepcionalmente frío suele seguir un verano excepcionalmente cálido, con lluvias, y por tanto mayor probabilidad de huracanes que pudieran nuevamente afectar la producción agrícola, por lo que una proyección ligeramente inferior, cerca al 3.8% pudiera resultar más certera.
Nassim José Alemany, estima un rango de 3.8% a 4.1% para este año.
Para el economista, ese crecimiento asume un incremento de gasto de capital este año, que si no se ejecuta, el PIB pudiera ser menor.
“También venimos de crecer poco, para nuestro promedio, en torno al 2%, así que por un efecto de base ayuda que sea mayor este año la variación del PIB”, indicó.
En tanto, Henri Hebrard explica que este nuevo escenario plantea dos cosas: una muy buena noticia que es la fuerte resiliencia de la economía dominicana que volvería a encabezar el crecimiento regional (sacando aparte el caso excepcional de Guyana); una mala noticia que es que muy posiblemente el crecimiento potencial de la economía dominicana esté ahora más cerca de 4% que de 5%.
“En todos casos, esta situación parece abogar por la reapertura de la agenda de reformas estructurales que permitan re-acelerar la economía dominicana, y también crear los espacios suficientes para incrementar el nivel y la calidad del gasto social”, indicó.
Sugiere aprovechar la mejor coyuntura económica del 2026, y la estabilidad social y política para retomarlas discusiones en la procura de grandes consensos básicos en cuanto a las nuevas metas de crecimiento y desarrollo para el país.
Entiende realista la nueva proyección del Banco Central, y colocaría el valor del PIB de República Dominicana arriba de los US$130,000 millones al cierre de 2026
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Bajas tasas de interés
Los beneficios de las reducciones en las tasas de interés van a empezar a sentirse durante el primer semestre y con posibilidades de que prosiga el ciclo bajista en las tasas de la Reserva Federal de los Estados Unidos (dos o tres recortes adicionales en 2026), y el crecimiento adicional en todos los sectores generadores de divisas posibilitarían superar por primera vez en la historia los US$50,000 millones en un solo año: remesas, turismo, inversión extranjera y exportaciones con la ayuda del alza espectacular en las cotizaciones internacionales del oro.