Ser campeón del mundo ha significado algo más que portar un cinturón.
También supone ciertos privilegios, ya sea encabezar carteleras, elegir escenarios y, sobre todo, tener la oportunidad de defender la corona frente a su gente.
Pero en el caso de Carlos “Caballo Bronco” Adames, monarca mundial de las 160 libras, esa posibilidad todavía sigue siendo una deuda pendiente con su país natal, República Dominicana.
Adames, dueño del cinturón mundial del peso mediano y considerado desde hace varios años uno de los nombres más sólidos de la división, ha construido su reinado lejos del calor de su bandera.
Sus combates de campeonato y defensas titulares se han celebrado en plazas internacionales como Estados Unidos y Arabia Saudita, escenarios de primer nivel para el negocio del boxeo, pero que a la vez han mantenido al público dominicano como espectador a la distancia.
Ese contraste es precisamente el que más le pesa al púgil quisqueyano. Aunque sabe que una defensa en suelo dominicano no le representaría el mismo beneficio económico que una cartelera en Nueva York, Las Vegas o Medio Oriente, asegura que su mayor deseo es pelear por su corona en casa.
“Esa es la meta de mi vida. No me importa lo que yo tenga que perder, no me importa que no vaya a ganar lo mismo. Cualquier cosa que haya que sacrificar, yo la sacrifico, pero quiero pelear aquí en mi país”, enfatizó Adames en una entrevista al Listín Diario.
Para el campeón, la idea no solo tiene un valor sentimental, sino también estratégico para el país. Entiende que una cartelera de esa magnitud podría mover el turismo deportivo y atraer figuras de alto perfil del boxeo internacional.
En ese sentido, Adames reveló que ya se dio un paso formal para intentar hacer realidad ese sueño. Según explicó, a través del Ministerio de Deportes fue enviada una comunicación oficial a la Presidencia de la República solicitando respaldo para la organización del evento, bajo el entendido de que lo esencial sería garantizar un escenario adecuado para una pelea de campeonato mundial.
“Eso se puede hacer. Siempre y cuando el presidente Luis Abinader se disponga y nos ayude, yo sé que están las condiciones para que se haga una pelea aquí de esa magnitud”

Aun así, el boxeador también reconoce la complejidad del panorama. Llevar una defensa mundial a República Dominicana implicaría convencer a su promotora y a todos los actores del negocio de que el valor simbólico y comercial del evento puede compensar una bolsa menor.
“Si vuelvo a perder, me retiro”
Hay una certeza que Adames carga con la misma firmeza con la que lanza sus golpes: su promesa personal de no concederse margen para una segunda caída.
Con marca de 25 victorias y una sola derrota, el campeón dominicano ha levantado una trayectoria de alto calibre en una de las divisiones más exigentes del boxeo. Su única caída fue ante el brasileño Patrick Teixeira, en disputa por el título mundial de las 154 libras en el 2019. Desde entonces, nadie ha podido contra él.
Sin embargo, él mismo ha puesto su carrera en juego, pues reveló al Listín Diario que si vuelve a perder, se retirará, a pesar de estar en el mejor momento de su carrera y contar con al menos –según sus palabras- cuatro años más en un gran nivel.
“Yo me retiraría, no importa cuándo sea, puede ser mañana, puede ser en un mes, pueden ser dos años. Si pierdo, me retiro. No por arrogancia ni porque me crea mejor que nadie, pero me hice esa promesa. Eso me da una motivación extra para no perder”, sentenció.
En su ruta como campeón y contendiente de élite ha vencido a nombres de peso como el ex campeón mundial Julián Williams, a quien noqueó en una de sus defensas más contundentes. Luego superó por decisión al estadounidense Terrell Gausha, empató con el inglés Hamzah Sheeraz en Arabia Saudita -combate por el que recibió una de las bolsas más altas de su carrera- y más recientemente defendió con éxito ante Austin Williams.
Su hoja de servicios también incluye triunfos importantes frente a boxeadores de respeto internacional como Carlos Molina, Patrick López, Joshua Conley y Sergiy Derevyanchenko, rivales que fueron moldeando su credibilidad mucho antes de ceñirse la corona.
