Desde que asumí la dirección del Listín Diario en el 2000, me propuse convertirlo en un periódico de fácil lectura.
Para entonces, el formato standard era tan amplio que, sin desearlo, hacía que sus páginas de opinión parecíeran “mazacotes” de texto, que asustaban al lector.
Ya comenzábamos a percibir la tendencia hacia la brevedad, como una alternativa para no trasladar esos altos volúmenes de texto al naciente ecosistema digital.
Para “ educar” y concientizar a nuestros articulistas sobre las nuevas modalidades, le pedi a Sergio Muñoz Bata, editor de The Los Ángeles Times, de Estados Unidos, que viniera a darnos un taller de actualizacion.
Pero, que va.
Pocos le hicieron caso a sus acertados consejos. Y los que solían escribir largos artículos, persistieron en sus hábitos.
Entonces, buscamos al gurú del diseño periodístico, Mario García, el “ médico de los periódicos”, quien nos preparó un excelente formato.
Fue en agosto de 2009 cuando el Listín Diario hizo su rediseño más profundo en décadas, de la mano de García Media.
¿Qué cambió según sus principios y recomendaciones?
Pues le dio más aire y menos ruido. Quitó cajas, filetes y “gritos”. Y pasó a un diseño más limpio, con columnas más anchas y mucho espacio blanco.
Su idea es que el lector “descanse la vista”.
Recomendó titulares más grandes y con personalidad, así como entradas de 2-3 líneas máximo. Fotos más grandes. Para que en tres segundos sepas de qué va la página.
Apostó por infográficos y visualización de datos. Y dejó de enterrar la noticia en bloques de texto.
– Pensando en digital: Ya en 2009 decía que el papel debía ser “profundo” y el web “rápido”. El rediseño buscaba que las páginas se pudieran “escanear” igual que en una pantalla.
La idea era pasar de “periódico de texto” a “periódico de lectura fácil”. Y funcionó: el Listín ganó varios premios SND – Society for News Design – después de eso.
Su regla de oro , que también aplica para digital, es esta:
Editorial / Opinión de 400 a 600 palabras, que se consume de dos a tres minutos.
Para artículo de análisis profundo, no más de 700 palabras, que toman un máximo de cuatro minutos.
Para columnas diversas, preferiblemente hasta 500 palabras, equivalentes a dos o tres minutos de lectura.
Diez años después, al cambiar de formato standard a tabloide, esas premisas seguían vigentes, aunque con ligeros ajustes.
Cuando las colaboraciones sobrepasan estas medidas, las plantillas electrónicas de diseño solo absorben las que están parametradas.
Y Automáticamente refiere el resto al digital.
Por eso a veces algunos colaboradores creen, equivocadamente, que sus textos fueron censurados. Sencillamente, lo que no cupo en impreso se fue a digital.
(Continuará la próxima semana )