Mientras la Fuerza del Pueblo navega sin hacer ruido y en el PLD se halan las greñas con Danilo como árbitro interesado, en el PRM el debate trasciende el momento y lo insertan en su vida futura.
El análisis del tiempo político en la RD pone a los predictores en alerta máxima porque el clima es cambiante y ponen más atención sobre el partido de gobierno porque tiene una mayor influencia en lo táctico y lo estratégico.
Por lo pronto se ve una acelerada inclinación de miembros de la tendencia del presidente Luis Abinader hacia la difusa agrupación de David Collado. Esta es la respuesta callada a las gestiones de Carolina Mejía que viendo cerrarse su futuro ha salido al ruedo con más fe que seguridades.
Hay que entender el esfuerzo mudo de Abinader, quien en virtud de la ley pasará a retiro perpetuo como opción electoral. No quiere un retiro real. No le resulta fácil salir del escenario porque hay muchas pelotas en el aire. Como no tiene heredero político quizá tenga a Collado para tales menesteres. Aunque el emprendedor viene de otra cuadra, bien podría ser cobijo para las huestes de Abinader.
En política los líderes escogen a quien entienden que mejor pueda ser su continuador, aunque proceda de las filas del enemigo. No es nuevo. Aquí lo vivimos con Balaguer-Leonel.
El PRM nació con dos líderes con un mismo propósito. Ambos han agotado sus fines primarios y ahora llega el tiempo de ver las cosas desde fuera. Hipólito Mejía tiene una hija en línea de espera y un nieto en entrenamiento. Dos, por si le falla uno. Pero Abinader lo sabe. Y él no tiene ni uno. El de Puerto Plata está gestionando su propio futuro y de lo que se habla es en presente.
Abinader sabe que al prestar las fuerzas no hay garantías de devolución, sobre todo si el receptor gana el poder porque pasaría a ser líder de todo. El líder del PRM no tiene muchas opciones: Apoyar a Hipólito es donar sus fuerzas o generar una división interna. Sea cual sea la decisión, ninguna es óptima. El tema es tomar la que tenga menos daños colaterales.
Para el 2028 Abinader es el dueño de los panes y los peces, la pieza clave en el PRM pero el necesita que sea más allá de las elecciones. Ahí es donde está el intríngulis. Un chiste cargado de veneno es que apoye a Leonel Fernández, un político veterano, comedido, que no alterará el templo. Uno se ríe, pero hay algo de verdad. En política, hay que hacer lo que hay que hacer. Digan lo que digan Bosch, Balaguer y Danilo están ahí como ejemplos de tener el poder fuera del poder.
Mirando para las nubes vecinas vemos que la FP está esperando que caiga el mango maduro. Su dirigencia hace una aparente oposición estilo el paso de la hicotea y en el PLD hay augurios de lluvia. Nubes negras se perciben en lontananza porque unos cuantos influyentes parecen buscar su propio curso con un discurso contradictor a la voluntad del Danilíder quien no acepta sombras.
El panorama luce con un Abinader que actúa como candidato jefe de la policía recogiendo los agasajos internacionales sembrados por sus emisarios. Eso es lo que se ve. Lo que no se ve es lo que debemos atisbar. El líder del PRM hace las señas desde su “dogaut”.