Entre 1,200 y 1,500 pacientes son atendidos cada mes en los servicios de psiquiatría y psicología del Hospital Regional Universitario José María Cabral y Báez, en Santiago, donde el departamento de Salud Mental cuenta con siete psiquiatras.
La jefa del área, Hilda Valdez, explicó que algunos especialistas llegan a atender entre 14 y 20 pacientes en una jornada de cuatro horas, pese a que la recomendación de la OMS y la OPS es que un psiquiatra no debería ver más de ocho pacientes en un día.
A esta carga de atención se suma el seguimiento a los pacientes que son ingresados a la Unidad de Intervención en Crisis, donde permanecen bajo observación diaria de psiquiatría y psicología hasta que se estabilizan.
Aunque el protocolo establece un período de hasta 15 días para estos internamientos, Valdez señaló que algunos pacientes permanecen más tiempo, entre otras razones, porque sus familiares no acuden a retirarlos o a completar los procedimientos necesarios para su egreso, lo que limita la disponibilidad de camas para nuevos ingresos.
“A pesar de ser la unidad más grande del país, nos quedamos cortos”, indicó la doctora Valdez.
Otro de los retos en la unidad son los reingresos. La jefa del departamento explica que al momento de dar de alta a un paciente que estuvo ingresado por 15 días y se logró estabilizarlo, existen casos en que el entorno donde ese paciente vive o el poco acompañamiento familiar, pueden influir en la recaída y tener que volver a ser internado hasta por 10 días adicionales.
Casos más comunes
De acuerdo a la médico psiquiatra, entre los casos más comunes que suelen recibir esta la depresión, trastorno depresivo mayor, trastorno psicótico ya sea por sustancias o esquizofrenia y trastorno bipolar, al igual que los intentos de suicidio, que en la mayoría de los casos viene agregado a la depresión mayor o a una psicosis.
Los pacientes de sustancias son en su mayoría los que presentan más recaídas, contribuyendo a mantener ocupada la unidad de salud mental, quedando pocas camas disponibles para brindar servicios a los demás casos.
“Incluso debería haber un centro para la crisis de los pacientes por sustancias”, expresó Valdez.
Durante y después del Ingreso
El ingreso de los pacientes a la unidad de salud mental se puede dar de varias maneras. Según las explicaciones de Valdez, el paciente puede entrar vía emergencia o por consulta. Si el especialista que consulta al paciente considera que no puede ser enviado a casa y amerita un internamiento en ese momento se realiza el papeleo.
Asimismo, si el paciente llega agitado, agresivo o referido de otro centro donde no cuentan con un psiquiatra o no puede brindar atención porque su espacio está lleno, se le hace un requerimiento y se hace el ingreso vía emergencia.
Al momento de estar ingresado, Valdez explica que lo recomendable sería que el paciente tenga acompañamiento de algún familiar todo el tiempo que permanezca dentro de la unidad para no sobrecargar a un solo cuidador.
“Es lo ideal por cuestión de seguridad y de personal, yo misma les digo túrnense, venga usted en la mañana y otra gente que se pueda quedar en la noche”, explicó Valdez.
La especialista aclaró que esto es por limitación de personal, ya que a los pacientes hay que darles de comer y otros estar pendientes de ellos y enfermería no puede con todos al mismo tiempo. Además, ante cualquier eventualidad los familiares pueden alertar de la situación y los pacientes no se queden solos.
Luego de que los pacientes salen de la unidad, Valdez explica que se les da un seguimiento con citas e indicaciones médicas.
Si el paciente llegó referido, el seguimiento se le dará con el psiquiatra de ese centro, ya sea público o privado, y si no entonces se le hace la cita para un mes con los especialistas.
“Cabe destacar que los pacientes no les pertenecen a nadie. Si a mí me toca un paciente hoy y yo no vine, ese paciente no se manda para su casa, se lo pasamos a otro especialista”, explica Valdez.
Tiempo de espera
La unidad procura evitar que los pacientes permanezcan en una lista de espera prolongada y establece prioridades de acuerdo con la condición en que llegan y la disponibilidad de camas.
La doctora Valdez explicó que, cuando un paciente acude por emergencia con síntomas como agitación o falta de sueño, pero sin agresividad y no hay camas disponibles, puede ser medicado y enviado a su casa para ser evaluado nuevamente en consulta a primera hora del día siguiente.
“Es muy probable que al otro día a primera hora ya cuando lo vean ya tengamos disponibilidad”, indicó la especialista.
La disponibilidad de una red de apoyo familiar también influye en la decisión de ingreso. Valdez explicó que, cuando un paciente cuenta con familiares responsables que pueden supervisar la medicación, alimentación y evolución en el hogar, en algunos casos puede continuar el tratamiento fuera del hospital.
En cambio, ante dos pacientes con condiciones similares y una sola cama disponible, se prioriza al que no cuenta con una persona que pueda hacerse cargo de sus cuidados en casa, debido a que presenta mayores dificultades para continuar el tratamiento fuera de la unidad.
Salud mental en el país
Valdez entiende que la salud mental en el país no recibe la prioridad necesaria. Explica que las personas, a pesar de necesitar ayuda, tienden a tener mucho estigma con relación a este tema, y no le están dando la importancia que realmente tiene.
Asimismo, considera, de acuerdo a su experiencia, que la nueva generación está más abierta a tratar la salud mental.
“Las enfermedades mentales son enfermedades al igual que las físicas”, concluyó la especialista.