Unapec celebra cada año el mes de la patria; en este espacio el magistrado emérito del TC, el ilustre jurista Milton Ray Guevara, ofreció la conferencia “Duarte y la Constitución”. En esta ponencia Ray Guevara analiza la visión constitucionalista de Juan Pablo Duarte.
En estas líneas resalto los puntos que estimo más relevantes de esta magnífica ponencia del buen amigo Milton Ray.
Recordamos a Duarte como el forjador del movimiento independentista dominicano; fue también el primer constitucionalista dominicano. De esta forma lo reconoció nuestro Tribunal Constitucional en su Resolución TC/0003/12, al reconocer que uno de los primeros actos del patricio en su proyecto de fundar la República Dominicana fue la redacción de un proyecto de Constitución política, elaborado de su puño y letra en 1844, rescatado por su hermana Rosa Duarte. En este proyecto el profesor Milton Ray fundamento su ponencia
Resalta que Duarte, dentro del pensamiento político latinoamericano (a diferencia de otros grandes libertadores de América), no solo proclamó la independencia y encabezó un ideario emancipador, sino que concibió y plasmó jurídicamente el modelo de Estado que debía nacer. Este proyecto constitucional, breve, pero de un gran contenido, refleja una comprensión adelantada del constitucionalismo liberal y democrático de su tiempo.
En ese documento, Duarte dejó claro que la independencia no solo sería el reemplazo de un dominio extranjero por el poder arbitrario de caudillos. Al contrario: la nueva República debía regirse por el imperio de la ley. Desde el primer artículo de su proyecto se consagra el principio de legalidad al establecer que la ley es la regla a la cual deben acomodar sus actos tanto los gobernantes como los gobernados. Renegando de toda forma de autoridad que no estuviese basada en la ley.
El principio de soberanía nacional ocupa un lugar relevante en su pensamiento constitucional. Para Duarte, la Nación es la reunión de todos los dominicanos y no puede ser patrimonio de persona, familia o poder alguno, ni propio ni extraño. En su proyecto proclama una defensa absoluta de la independencia frente a toda forma de dominación, protectorado o injerencia extranjera, pero también frente a los sectores internos, denominado en nuestros tiempos “poderes facticos”, posición que conserva total vigencia en el debate político e institucional contemporáneo.
El ideario duartiano incorporó principios esenciales que hoy identificamos como pilares del Estado de derecho, consagrados en la actual Constitución, como son la supremacía constitucional, la separación de los poderes, la protección de la vida, el honor, la propiedad, la responsabilidad de los gobernantes, el debido proceso, el principio de legalidad de la pena y la defensa incondicional de la soberanía nacional.
Resalta el profesor Ray que, influido por el derecho natural y la tradición cristiana, Duarte partía de la idea de que la dignidad humana es inherente a la persona y anterior al Estado.
Un tema importante en el manifiesto es la relevancia otorgada al poder municipal. Duarte concebía los ayuntamientos como un verdadero poder del Estado y como la base de la vida democrática. Después de haber visto los fueros municipales europeos, concibió que las municipalidades libres constituían un freno al centralismo y una garantía para las libertades individuales.
Aunque su proyecto constitucional no fue conocido por la Asamblea Constituyente de San Cristóbal, debido a la expulsión del país, sus ideas incidieron decisivamente en la evolución constitucional dominicana. Como señalamos, importantes principios que hoy conforman nuestra Constitución encuentran en el manifiesto Duarte sus origines.
Pensar en Duarte como constitucionalista no es un ejercicio académico, sino un llamado a reafirmar el compromiso que tenemos con el orden constitucional como garantía de libertad, justicia y convivencia democrática. En ese legado reside, aún hoy, una de las claves para preservar la República que Duarte soñó. Al final de su disertación, Ray Guevara hace un llamado (llamado con el que yo me identifico) al pueblo y, especialmente, a la juventud: les exhortó a defender, con la misma fortaleza espiritual de Duarte, la nacionalidad dominicana, al tiempo de alertar que la Corte Interamericana de Derechos Humanos no puede ni debe decidir jamás quién es dominicana o dominicano. Finaliza afirmando que “Ninguna jurisdicción, nacional o extranjera, podrá cambiar lo que dice la Constitución dominicana”
Desde la academia conmemoramos el mes de la patria viéndolo como algo más que rendir honores en las fechas de nuestra independencia. Significa asumir el legado de Duarte con responsabilidad histórica. Significa comprender que la soberanía no se defiende únicamente en el discurso, sino en el respeto cotidiano a la Constitución y en la exigencia de que quienes gobiernan se sometan a ella.
El autor es Decano de la Facultad de Humanidades y Derecho. Unapec.