La entrada en vigor del nuevo Reglamento de Generación Distribuida SIE-007-2026, emitido por la Superintendencia de Electricidad, representa un paso trascendental en la modernización del sistema eléctrico dominicano y en el fortalecimiento de la transición hacia una matriz energética más limpia, eficiente y sostenible. Esta normativa, responde al crecimiento acelerado de las energías renovables y a la necesidad de contar con reglas claras, ágiles y equilibradas que acompañen esta transformación.
En los últimos años, miles de hogares, comercios e industrias han apostado por la instalación de sistemas solares, convirtiéndose en protagonistas activos del sector eléctrico. La generación distribuida no solo reduce costos para los usuarios, sino que contribuye a diversificar la matriz energética, disminuir emisiones contaminantes y aliviar la presión sobre las redes de distribución. Su adecuada regulación es, por tanto, un elemento estratégico para el desarrollo económico y ambiental del país.
El nuevo reglamento introduce avances significativos orientados a mejorar la experiencia de los usuarios y garantizar la sostenibilidad del sistema. La digitalización de los procesos de interconexión, con plazos de respuesta más cortos y mecanismos de aprobación automática en caso de incumplimiento, marca un cambio importante hacia una gestión más eficiente y transparente. De igual manera, la flexibilización de los límites de penetración de energías renovables por circuito, sujeta a estudios técnicos, permite una mayor integración de sistemas solares sin comprometer la seguridad de la red.
Uno de los aspectos más relevantes es el fortalecimiento del esquema de medición neta, al reconocer el 100 % del crédito anual por la energía excedente inyectada a la red. Esta medida incentiva la inversión en energías limpias y reafirma el compromiso del país con un modelo energético más participativo.
No obstante, este nuevo marco regulatorio también plantea retos importantes, especialmente para las empresas distribuidoras de electricidad (EDE). Su rol será determinante en la implementación efectiva de la normativa. La modernización de sus plataformas digitales, la agilización de los procesos internos y la realización de estudios técnicos rigurosos serán fundamentales para garantizar una integración segura y ordenada de la generación distribuida. Más allá de una obligación regulatoria, se trata de una oportunidad para transformar la distribución eléctrica y fortalecer la confianza de los usuarios en el sistema.
El establecimiento de un cargo por uso de red para determinados usuarios, por su parte, busca reconocer los costos asociados al mantenimiento de la infraestructura eléctrica y asegurar la sostenibilidad financiera del sistema. Este equilibrio entre incentivos a la generación renovable y estabilidad operativa resulta clave para el éxito a largo plazo del modelo.
En su conjunto, el nuevo Reglamento de Generación Distribuida consolida una visión de futuro para el sector eléctrico dominicano: un sistema más moderno, transparente y resiliente, capaz de responder a los desafíos energéticos actuales y de aprovechar plenamente el potencial renovable del país.
La República Dominicana avanza así hacia una transición energética ordenada, donde el marco regulatorio se convierte en un aliado del desarrollo sostenible. El desafío ahora radica en la correcta implementación de estas disposiciones y en el compromiso de todos los actores del sector para construir un sistema eléctrico más eficiente, justo y preparado para el futuro.