Cualquier persona con un mínimo de experiencia en la producción agropecuaria sabe que el país está en un bache con el arroz.
Se perdieron 20 años sin ningún avance en mejorar la productividad, la tecnificación del cultivo y la rentabilidad del productor.
Ahora tenemos el agua al cuello porque el mercado queda abierto a las importaciones del cereal desde Estados Unidos.
El grito de los arroceros
El jueves pasado, los productores de arroz de Monte Cristi celebraron una reunión en la que expusieron la gravedad del sector.
No pueden competir con el arroz que llegue importado de Estados Unidos sin arancel porque producen en condiciones muy desiguales.
Su temor es que más de 300,000 tareas que cultivan cerca de 6,000 productores, se vayan a la quiebra, arruinando el empleo y el comercio.
Gobierno reacciona
Ayer, el gobierno reaccionó anunciando una serie de medidas para auxiliar al sector.
Vistas en conjunto, las medidas parecen efectivas, pero tienen el defecto de que son generalidades.
Anuncian un fondo especial, pero no dice el monto ni de dónde provendrá el dinero.
Darán mayor apoyo al seguro agrícola, sin decir cómo, cuándo y con qué.
Más promesas
Fortalecerán los programas de certificación de semillas, pero no dicen con apoyo de qué país, los asesores técnicos y el personal que se requiere.
Promete nivelación de terrenos y mejora de carreteras y caminos, una repetición continua que se queda en la formulación general.
Otra cosa sería decir cuántas tareas arroceras serían niveladas y cuantos kilómetros de caminos serían reconstruidos.
Compras gubernamentales
Indican que incluirán a los arroceros en los programas de compra del gobierno, pero no dicen si pagarán a los 30 días o repetirán el endeudamiento de los habichueleros de San Juan.
Anuncian “asistencia técnica directa a los productores de arroz a nivel de finca” pero no dicen dónde conseguirán esos técnicos que no tiene el gobierno ni el país.
Los problemas complejos -y el del arroz lo es- no se solucionan con generalidades, sino con enfoque claro y medidas concretas persistentes.