La actual crisis de Haití se vuelve cada día más impredecible. Ante el riesgo de colapso como Estado Fallido, la ONU parece asumir un papel más activo mediante la resolución 2699 del Consejo de Seguridad (2023), que autorizó la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), liderada por Kenia, para fortalecer a la Policía Nacional (PNH) frente a la violencia pandillera y contribuir a estabilizar a Haití.
La MSS no fue concebida para el combate directo, sino para acompañar patrullajes, recuperar terreno, asegurar el aeropuerto y puerto principal, carreteras estratégicas y protección a extranjeros, liberando las fuerzas locales para combatir a las pandillas. Pese a logros temporales, fracasó operacional e institucionalmente por falta de personal, recursos y financiamientos. El 30 de septiembre de 2025, la Resolución 2793 dio paso a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF).
La GSF es una fuerza policial-militar multinacional independiente, autorizada por la ONU, pero distinta de los “cascos azules”, cuyo objetivo es neutralizar, desmantelar y eliminar las bandas armadas que controlan el 90% de la capital y restablecer el orden público. Tiene 5,550 efectivos autorizados, pero solo unos 1,500 desplegados.
Pese a resultados lentos por las dificultades logísticas, estableció ocho bases de operaciones avanzadas en puntos estratégicos para descentralizar el control militar y policial, y ejecutar operaciones quirúrgicas, patrullajes de combate, escoltas humanitarias, perímetros de seguridad y reconocimientos aéreos en helicópteros, coordinadas con la PNH. Sus acciones se concentran en Artibonite y Croix-des-Bouquets, procurando liberar carreteras y debilitar a Viv Ansanm, 400 Mawozo y Chen Mechan.
Recordemos que, en 2025, el gobierno interino haitiano suscribió un acuerdo de 10 años con “Vectus Global”, liderada por Erik Prince, para desplegar unos 200 veteranos de Estados Unido, Europa y El Salvador, especializados en francotiradores, telecomunicaciones, drones, inteligencia operativa, helicópteros y lanchas interceptoras con el propósito de enfrentar las pandillas y asumir el control aduanal y fiscal del país.
Un hecho que podría cambiar el escenario de Haití fue el ataque contra cuatro aerotécnicos salvadoreños de la Fuerza de Tarea Libertad II, ocurrido el domingo 18 de octubre, a la 1:30 pm, en el sector de Santo, comuna de Croix-des-Bouquets, cuando regresaban de un supermercado a su campamento en un vehículo blindado.
Según la GSF y especialistas internacionales, coincidieron, que las pandillas ejecutaron el ataque por tres razones: “forzar una negociación” como mecanismo de presión al gobierno haitiano y la GSF, utilizando a los secuestrados como moneda de cambio; “presionar la retirada internacional” mediante la intimidación a las tropas extranjeras; y realizar una “demostración de fuerza y control” sobre Croix-des-Bouquets, demostrando su autoridad territorial y disposición de defender sus bastiones a cualquier costo.
Ante lo acontecido, el miércoles 21 de octubre, el presidente Nayib Bukele lanzó un ultimátum a través de sus redes oficiales, exigiendo la liberación inmediata y con vida de los cuatro técnicos salvadoreños, advirtiéndoles que desataría una ofensiva militar de exterminio sin precedentes contra las organizaciones criminales haitianas.
Este acontecimiento, al parecer activó la coalición del Escudo de las Américas, liderada por Estados Unidos, que proporcionó apoyo logístico de aviones para desplegar rápidamente 450 soldados de las fuerzas especiales salvadoreñas en Haití. En conversaciones directas, los presidentes Luis Abinader y Nayib Bukele formalizaron cooperación estratégica de inteligencia y logística para rescatar a los cuatro técnicos secuestrados.
Este intercambio servirá para monitorear el conflicto. Abinader destacó que la República Dominicana fue el primer país en declarar terroristas a las bandas haitianas y reiteró una política de “cero tolerancia y blindaje fronterizo” como una prioridad de la seguridad nacional, reforzando la frontera con aviones de vigilancia, drones y vehículos blindados, y advirtió que, si estas pandillas intentan cruzar la línea limítrofe “la van a pasar muy mal”.
En tal sentido, la experiencia táctica salvadoreñas contra las maras, la inteligencia dominicana y la logística estadounidense, bajo el mandato de la ONU, conforman un frente unificado de recursos operativos y de combate que esperamos sea el paso definitivo para erradicar los grupos pandilleros y mantener la expectativa de rescatar a los secuestrados. Esta intervención es políticamente viable y podría incorporar otros países alineados con los principios del Escudo de las Américas.