La proximidad de la fecha límite en Estados Unidos para acabar con las exenciones arancelarias a pequeños paquetes ha alterado los envíos hacia ese país: numerosas empresas han suspendido las entregas a consumidores estadounidenses y no descartan subidas de precios.
Este 29 de agosto, el gobierno del presidente Donald Trump derogará una norma que permite la entrada al país de paquetes con valor menor a 800 dólares libres de impuestos. Pero el plazo de un mes que se otorgó para implementar el cambio ha desatado un frenesí.
Los servicios postales, incluidos los de Alemania, Australia, Francia, India, Italia y Japón, han anunciado que ya no aceptarán la mayoría de los paquetes con destino a Estados Unidos.
El Royal Mail de Reino Unido, que tomó una medida similar, anunció el jueves nuevos servicios para que los clientes sigan enviando mercancías a Estados Unidos.
El martes, la Unión Postal Universal de las Naciones Unidas informó que los operadores postales de 25 países miembros habían suspendido los servicios postales salientes al país.
La minorista británica Liz Nieburg, por ejemplo, ha dejado de enviar productos a clientes estadounidenses.
Según dijo a la AFP, algunos clientes estadounidenses de su negocio en línea SocksFox (que vende calcetines, ropa interior y pijamas) intentaron realizar pedidos con antelación para evitar costes adicionales.
Pero ello supone un riesgo, dada la probable avalancha de mercancías que están ingresando a Estados Unidos, con los consiguientes atrasos, lo que hará que los productos puedan verse afectados de todos modos por los aranceles.
Los compradores estadounidenses representan alrededor del 20% de sus ventas, y Nieburg no ve otra opción que subir los precios si los nuevos aranceles se mantienen. «Nuestros márgenes son demasiado ajustados para poder absorberlos», dijo.
La administración Trump ha impuesto muchos aranceles este año.
Pero el profesor de la Universidad Cornell Li Chen advirtió que a los servicios postales les lleva tiempo desarrollar sistemas de recaudación de impuestos y eliminar la exención para paquetes pequeños.
Retrasos, aumento de costos
«Para el consumidor es probable que haya retrasos, ya que ahora todos los paquetes tienen que pasar por aduanas», añadió Chen.
Los precios también podrían aumentar si las empresas trasladan los aranceles. «El impacto en las pequeñas empresas probablemente será mucho mayor que en las grandes», afirmó.
Las compañías más grandes tienden a estar más diversificadas y pueden absorber el impacto. Entre ellas figuran las plataformas Shein y Temu, fundadas en China, que se vieron afectadas cuando Washington puso fin a la exención para los productos chinos este año.
Es posible que tengan que aumentar los costos, afirmó Chen, pero no dependen completamente de los consumidores estadounidenses.
Plataformas en línea como Etsy, donde las pequeñas empresas venden productos, también podrían sentir el impacto en sus ventas.
Ken Huening, cuya empresa CoverSeal, con sede en California, fabrica fundas protectoras para exteriores en China y México, ha tenido que eliminar el envío gratuito para sus clientes.
«Actualmente, los servicios textiles y de manufactura no están disponibles en Estados Unidos», dijo Huening a la AFP. «Podrían estarlo en el futuro, pero para entonces, todos habremos cerrado», añadió.
Confusión
Los cambios han generado incertidumbre. Deutsche Post y DHL de Alemania anunciaron la semana pasada que dejarían de aceptar ciertos paquetes con destino a Estados Unidos, alegando dudas persistentes sobre la recaudación de aranceles aduaneros.
«Es bastante perjudicial para nosotros, porque es un momento muy confuso para nuestros clientes», declaró Haley Massicotte, directora de la empresa canadiense de productos de limpieza Oak & Willow.
Añadió que los consumidores estadounidenses no siempre comprenden cómo funcionan los aranceles y cómo podrían tener que asumir costes adicionales.
«Haremos todo lo posible para no subir los precios», enfatizó.
De igual manera, la minorista de cerámica Sarah Louise Jour, de Bangkok (Tailandia), se ha esforzado por mantener bajos los costos de envío después de que el servicio postal de su país suspendiera los envíos de paquetes hacia Estados Unidos.
Esto la obligó a recurrir a servicios más caros para enviar productos a compradores estadounidenses, que representan aproximadamente el 90% de su negocio.
«No tengo tiempo para preocuparme porque debo pensar en mi equipo», dijo.
Si bien espera que las ventas se mantengan durante la temporada navideña, el panorama asoma como más sombrío para después.
«Esta guerra arancelaria solo va a perjudicar al consumidor estadounidense y canadiense, especialmente a los pequeños empresarios», concluyó Massicotte.