La gestión de la sostenibilidad ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza) ha pasado de ser una alternativa para convertirse en un pilar estratégico de la educación superior contemporánea a escala global.
En un mundo atravesado por la emergencia climática, la acelerada digitalización y una creciente demanda social de transparencia, las universidades están llamadas a integrar la sostenibilidad no solo como una norma administrativa, sino como el núcleo de su identidad institucional y de su oferta formativa.
En este contexto, la comunicación deja de ser un accesorio: se convierte en un dispositivo estratégico que legitima la acción universitaria y la conecta con la sociedad.
Desde la gestión, la comunicación debe asumirse como parte de la política institucional y no como un complemento posterior.
Para evitar el riesgo del greenwashing, la simulación de prácticas sostenibles, la narrativa universitaria debe sostenerse sobre tres pilares fundamentales: evidencia verificable, coherencia interna y participación activa de su comunidad.
La credibilidad se construye con datos. El uso de estándares internacionales como el Global Reporting Initiative (GRI), los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) o el sistema STARS permite que indicadores vinculados al consumo energético, la inclusión, la equidad o la ética académica se transformen en conocimiento público.
Este ejercicio no solo refuerza la transparencia institucional, sino que también alimenta la investigación, la docencia aplicada y la rendición de cuentas ante la sociedad.
La relevancia social, por su parte, se construye desde el relato. Las universidades son espacios donde convergen historias de transformación: proyectos comunitarios, investigaciones orientadas al desarrollo sostenible, innovaciones educativas, emprendimientos estudiantiles y prácticas docentes con enfoque social.
El storytelling ASG permite traducir estos procesos en narrativas accesibles, emocionalmente conectivas y coherentes con la misión educativa. Más que exhibir logros, estas historias evidencian cómo la institución contribuye al bienestar social, la equidad, la cultura científica y el desarrollo territorial.
Sin embargo, no hay sostenibilidad sin una cultura organizacional convincente. La coherencia comienza hacia adentro.
La comunicación interna debe asumir un rol pedagógico, impulsando desde redes de embajadores estudiantiles hasta procesos de actualización curricular y formación continua. Cuando docentes, administrativos y estudiantes se apropian de los valores ASG, la institución logra una armonía real entre el discurso y la práctica.
En este sentido, un eje diferenciador de la universidad responsable es su disposición a comunicar tanto los éxitos como los desafíos.
Este ejercicio de honestidad académica fortalece la confianza pública y posiciona a la institución como un actor crítico, ético y comprometido con la mejora continua, capaz de reflexionar sobre sus propias limitaciones.
En la era digital, el diálogo con el entorno exige comprender que la visibilidad es multicanal. El rigor académico no está reñido con formatos dinámicos y accesibles.
Tableros de indicadores, podcasts, plataformas digitales y estrategias en redes sociales resultan esenciales para conectar con una comunidad universitaria nativamente digital y con públicos cada vez más informados y exigentes.
No obstante, la sostenibilidad universitaria no se agota en el campus. La comunicación debe actuar como un puente de diálogo con gobiernos, empresas, organizaciones no gubernamentales, comunidades, egresados y organismos internacionales.
Esta articulación refuerza la pertinencia social de la universidad y permite construir alianzas estratégicas que potencian programas ambientales, proyectos de transformación social y políticas de gobernanza ética.
Finalmente, integrar la sostenibilidad ASG en la identidad y la reputación institucional constituye una estrategia clave de posicionamiento. Alinear la misión universitaria con el bien común, respaldarla con planes estratégicos, certificaciones, rankings de sostenibilidad, adhesiones internacionales y participación en redes globales proyecta una universidad coherente, innovadora y socialmente responsable.
En síntesis, lo que quiero resaltar, es que la comunicación de la sostenibilidad ASG en las universidades es un proceso integral y estratégico que articula indicadores y narrativas, transparencia y cultura académica, identidad institucional y relación con el entorno.
Es, en última instancia, la manera en que la universidad demuestra que su compromiso con el futuro es real, medible y, sobre todo, compartido.
La autora es profesora titulary directora de la Dirección de Artes y Comunicación de la Universidad APEC