Nueve meses después, Luis José Custodio es solo un recuerdo para su hermano y su padre, no uno cualquiera, uno inolvidable, uno que aún toca las fibras más sensibles de la familia que reside en Santiago de los Caballeros.
Fue el 8 de abril de 2025, cuando la vida les propinó un duro golpe a ambos. Era un día que transcurría normal, pero el desplome del techo de la discoteca Jet Set lo cambió todo para siempre.
Con una mezcla de emociones, su hermano, Luis Miguel, confesó que su consanguíneo no solía salir a centros de entretenimiento, mucho menos viajar a Santo Domingo desde la ciudad del norte del país para observar un espectáculo musical. Sin embargo, una invitación brindada por Rubby Pérez al suegro de Luis José provocó un desenlace inesperado.
«Mi hermano no salía, mi hermano primera vez que vino al Jet Set«, comentó.
Reveló que la solicitud hecha por el cantante ocurrió debido a que el suegro de su hermano era médico del merenguero y, como regalo de cumpleaños, el artista le facilitó las entradas para acudir al lugar.
«Quién era el médico de Rubby Pérez era el doctor José Maldonado, que era su suegro, y él cumplía años. Rubby lo invita a él para que venga a verlo con el motivo de celebrar», agregó.
Un ser importante
En ese sentido, su padre, José Luis Custodio, esforzándose para que la tristeza no lo arropará, explicó que su hijo era un ser «afable» e «importante» para la familia.

Además, confirmó que el deceso de su retoño en aquel trágico 8 de abril ha provocado que no pueda encontrarse con el sueño durante nueve largos meses.
«Yo no lo creía. Yo tenía esperanzas de que él podía salir caminando por la puerta o que estuviera en un hospital, pero al final él fue uno de los últimos que apareció. Eso fue un impacto muy grande. Bueno, yo tengo nueve meses que no duermo», indicó.
«Para nosotros fue una perdida grande, porque él era como el alma, el impulso para la familia», recordó.
Con todo esto, llegó un instante en que José Luis no pudo guardar más sus lágrimas, las mismas salieron de sus ojos e iniciaron un recorrido por sus mejillas sin detenerse. ¿La razón? No encontraba una palabra para definir definitivamente a su descendiente, lo que mostró que en ocasiones el llanto suele decir más que cualquier expresión.
Luis José Custodio tenía 36 años cuando falleció. Era ganadero y tenía negocios de renta de maquinarias pesadas junto a su suegro, el cardiólogo y director del Hospital General Docente de la Policía Nacional, José Ovidio Maldonado Reyes.

Dejó a siete niños en la orfandad al morir junto a María Elizabeth Maldonado, su esposa, en el infortunio del local de entretenimiento.

Justicia
El 12 de enero iniciará el juicio preliminar contra los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, señalados por el ministerio público como presuntos responsables en el derrumbe del techo del club nocturno. No obstante, José Luis y Luis Miguel mostraron su descontento con el proceso judicial
“Yo entiendo que Antonio Espaillat y su hermana van a tener que pagar por los miles de dolientes. Eso fue muy grande. Es un desastre que dejó muchos huérfanos entre los grupos”, aseguró José Luis.
“Estamos en el proceso, tenemos abogados constituidos que están llevando a cabo su labor, lo único es que el sistema no nos responde como debería ser”, sostuvo Luis Miguel.
Antecedentes
Los propietarios de la discoteca Jet Set, Antonio y Maribel Espaillat, fueron detenidos por homicidio involuntario debido a supuesta negligencia en el mantenimiento de la estructura y por no actuar tras las advertencias de riesgo.
Un tribunal negó que siguieran en prisión. Se han reportado diversas querellas contra ellos y también acuerdos con víctimas sobrevivientes y familiares de personas que perdieron la vida.
Los fiscales acusan a Antonio Espaillat de recibir fotos y videos de goteras y deterioro del techo vía Manuel Jiménez Mateo, incluyendo caídas de escombros sobre plafones. El documento de acusación señala que Maribel Espaillat, administradora, reportó plafones caídos el 24 y 28 de marzo de 2025, instruyendo revisiones sin soluciones técnicas.
El expediente precisa que el 5 de abril, la joven Carolina del Rosario de la Cruz captó en video la caída de escombros del techo y que la respuesta del personal fue moverla a otra área y limpiar el material. Ese mismo día, el empleado Gregorio Adames Arias (Gregory) recogió escombros y removió plafones sueltos, informando de esto a Antonio vía Maribel.
El 7 de abril en la mañana, Gregorio observó que la situación seguía igual y lo reportó nuevamente. Manuel y José Luis García Jiménez acudieron a sustituir los plafones y encontraron que no estaban húmedos, sino rotos, lo que indicaba que no era solo agua lo que afectaba la estructura.
También drenaron agua acumulada en lonas azules colocadas entre el techo y el plafón, medida que el ministerio público considera “inadecuada”.