III
“Discurso del 09 de diciembre de 1993.
A Don Juan, inmemoriam
Con lo anterior quiero dejar muy claro, absolutamente claro, que para mí, carecen de interés los puestos y poltronas, por lo que, desde ahora y para siempre, pongo a la disposición del Acuerdo cualquiera distinción que se me haya dispensado en la seguridad de que, sin pesadumbre de ningún género, mi ahínco de siempre, mi lealtad a la nación de siempre, mi determinación de servir al bien común de siempre, jamás decrecerán.
Creo mi ineludible deber hacerle un reconocimiento emocionado y muy sincero a las fuerzas sociales y políticas que han concurrido con el PLD en la formación del Frente Patriótico. Sé muy bien que allí se alojan energías limpias y vitales de la nación. Tenemos fe en su idealismo y su capacidad de compromiso, por muchos que fueran los riesgos, y pienso que si de algo debe regocijarse la nación es de verles arrimar su hombro generoso y sus desinteresados esfuerzos por sacarla del marasmo en que la han sumido los manejos abominables del quehacer político tradicional, insomne para el latrocinio.
A todos, al PLD como eje crucial, a las demás fuerzas sociales y políticas que forman el Acuerdo del Frente Patriótico, a la Fuerza Nacional Progresista, que acude a esta cita con el deber decoroso de animar a la nación toda, me voy a permitir recordarles, no sin severidad, que la desgracia del bipartidismo en la opinión de los pueblos, cuya última y más concluyente demostración se ha dado en Venezuela, no ha sido un puro acaso, un rapto de emoción colectiva o un mero e inmotivado desengaño.”
Se refería el orador al Movimiento Bolivariano de Chávez, que había expulsado de su interés a las dos organizaciones políticas que se disputaban desde hacía décadas el poder.
También en esa experiencia, utópica al principio, se ha visto derrumbarse el sueño y hoy está esa nación hermana en una situación muy trágica, que ojalá Dios ilumine a is que pueden sacarla para que la Transición no degenere en fratricidio.
“No. Los pueblos han resultado traspasados por decepciones desgarradoras, porque se les ha fallado. Quizás este juicio de Paul Valery resuma magistralmente ésto: “Los partidos políticos modernos, para subsistir, traicionan aquello que los hizo existir.”
Asimismo, debemos los progresistas dar un testimonio claro de satisfacción en cuanto al magnífico aporte que las fuerzas sociales y políticas acogidas dentro del movimiento “CAMBIO 94” han venido ofreciendo con un entusiasmo desbordante a los infatigables esfuerzos del PLD y del Frente Patriótico para llevar a cabo la gran tarea histórica de un verdadero cambio de rumbo en los hábitos de mando de la República.
De nuestro partido, tengan la seguridad que no se recibirán esquiveces, ni duplicidades. Estamos orgullosos de caminar juntos a tanta gente excelente de este pueblo digno de mejor suerte.
Nos sentimos compensados de conciencia porque al fundarnos sostuvimos que trataríamos de ser fuerza de testimonio y relevo.
Sobre el testimonio hemos cumplido, porque tal como Albert Camus lo planteara: ¿Quién respondería en este momento a la terrible obstinación del crimen, sino la obstinación del testimonio?
En cuanto al relevo, hoy vemos nuestros esfuerzos incorporados honestamente a una incontenible pulsión del pueblo dominicano, puesto que no es otra cosa esto que hoy tratamos. Es bueno, al retirarnos de este encuentro, llevarnos esa carga de compromisos y meditar así acerca de la envergadura que habrán de tener nuestras determinaciones.
Hay un mensaje final y delicado. Está dirigido en forma expresa, cálida y sincera a Leonel Fernández.
Su encomienda es inmensa, porque, a nombre y en desastroso daño de la juventud, se han cometido atrocidades inenarrables en nuestro quehacer político.
Se han anunciado opciones jóvenes, precedentemente, que sólo han venido a degenerar en burdas fabricaciones de partidas de gavilleros, que luego, pretenden hombrearse con los valores, que él puede y debe representar, que son los de la juventud sana, estudiosa y comprometida con las mejores causas nacionales.
Leonel Fernández contará con el pleno y solidario respaldo de los dominicanos y espero que sabrá vencer las reservas que frente a los “Jóvenes y Capaces” de triste recordación, desarrollara nuestro pueblo ante su vandalismo cínico y descarado y sus afanes de mafiosa patrimonialización y pasar a exhibirse, sin sonrojo, como opciones futuras de poder.
Su compromiso es ese. Que la República, al descubrirse animosa ante la probidad de acero de un Juan Bosch, sepa, que a bordo, junto a él, estará un joven verdaderamente dotado de capacidad, honestidad y patriotismo para reforzar esta fórmula de poder impostergable y decidida a rescatar al país del marasmo hondo en que se encuentra.
En suma, Señores, nuestra alianza se produce en un tiempo en que la demanda pública de unidad contra los desafueros de la política tradicional es estentórea.
Don Juan, tenga la seguridad de nuestro respaldo al programa de gobierno que su partido elaborara para afrontar los retos tremendos de la hora.
¡Contrariemos a Lincoln! ¡Sintámonos obligados, no sólo a ser veraces, sino a vencer! ¡Venzamos por veraces!
No por nosotros, sino por nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos y por nuestros muertos, que se fueron de la vida sin llegar a columbrar una sociedad mejor y segura, que puede ser guiada y conducida por caminos de progreso humano integral, donde no puedan ser modelos de impulsión de su felicidad la corrupción y la droga.
Muchas Gracias.”