A veces hay personas que trabajan para que otras brillen. Que no se dan el lujo de rendirse para evitar que éstas sucumban. Su entrega es desmedida. Tanto que, mientras van aportando a que se escriban historias ajenas no se dan cuenta de que a otros les interesa la suya.
LISTÍN DIARIO, a propósito de que ayer se celebró el Día de las Madres, quiso conocer qué hay detrás del éxito de Blanca Vargas, una dominicana incansable que tiene claro que: “Una mujer puede liderar, emprender, criar y servir sin dejar de ser sensible, humana y auténtica”.
Lo expresa con conocimiento de causa. Ella es capaz de mantener el equilibro en todas estas áreas que forman parte de su diario vivir.
Nacida en Azua, y radicada en Estados Unidos, Blanca muestra orgullosa que, en sus cuatro hijos: Schannel, Schantal, Cristal y Miguel ha encontrado el soporte para no dejarse vencer aun en momentos en los que cualquier ser humano, piensa en tirar la toalla.
Ellos no le han impedido lograr sus metas. Al tiempo que realiza su rol maternal, es capaz de ir trabajando por sus sueños y por los de otros. Lo hace a través de la Fundación Dominicana Mujeres Valientes, desde donde desarrolla campañas de concienciación, educación emocional y prevención de violencia.
Victorias que dan bienestar a otras mujeres

“Uno de mis mayores logros ha sido construir esta plataforma, mediante la cual hemos podido transformar la vida de otras mujeres”. También ha colaborado con iniciativas de otras entidades como la Fundación Sembrando Esperanza y campañas relacionadas con víctimas de ácido muriático en República Dominicana.
Su trabajo no se ha quedado ahí. La misión loable que realiza ha trascendido. Importantes medios como Telemundo, Univisión, Telemicro y otros espacios han mostrado interés en su historia y lo que hace.
“De hecho, han sido visibilizados en las pantallas de Times Square y en la revista Forbes México”. Esto no la engrandece. La lleva a poner más firmes sus pies sobre la tierra.
Eso sí, más allá de cualquier reconocimiento público, “considero que mi mayor logro sigue siendo ver a mis hijos creciendo como personas funcionales, responsables y con propósito”. Ellos representan una de las mayores manifestaciones de la fidelidad de Dios en la vida de esta madre a carta cabal.
Que si para llegar hasta donde está ha vencido muchos obstáculos, la respuesta es sí. Ella los detalla. “He enfrentado desafíos económicos, emocionales y espirituales, además de la responsabilidad de levantar una familia mientras construía una plataforma profesional y comunitaria”.

Una de las mayores luchas ha sido equilibrar la maternidad, el crecimiento profesional y el servicio comunitario sin perder su esencia humana y espiritual.
Como escritora, tuvo la bendición de publicar su libro ‘Mujeres hay millones, pero ninguna es como tú’, obra que ha servido de inspiración para muchas mujeres dentro y fuera de Estados Unidos, donde reside. Es bueno que se sepa que, esta azuana orgullosa de sus raíces, a los 12 años, junto a su familia se mudó a San Juan, Puerto Rico.
Blanca no pasa por alto el rechazo, las limitaciones económicas, los procesos migratorios complejos y las temporadas donde muchas puertas parecían cerradas.
“Sin embargo, cada proceso fortaleció mi carácter, mi fe y mi capacidad de empatizar con otras personas”. En cada rol que desempeña, trata de que el amor al prójimo sea el protagonista.
La familia, la fe, la salud y el propósito son las mejores herramientas para no rendirse

Habiendo recorrido un camino de batallas, unas ganadas, otras perdidas, Blanca Vargas no se ha detenido a mirar hacia atrás para ver sus fracasos. Su fe y determinación la han llevado a observar qué hay para ella más adelante. De ahí la garantía de que es una persona que no se rinde.
En sus propias palabras el no dejarse vencer, resulta más complejo. Saca conclusiones y deja saber: “Puedo decir que no me rindo porque mi historia ha sido una constante demostración de resiliencia. He atravesado procesos emocionales, económicos, familiares y espirituales que pudieron haberme detenido, pero decidí continuar aun en medio de la dificultad”. Por si esto les asombra, lean el próximo párrafo para que se enteren de qué la ha ayudado a mantenerse de pie.
Cantar victoria ante este tipo de situaciones, no suena fácil. “Ser madre soltera, inmigrante, emprendedora y líder comunitaria requiere fortaleza emocional, disciplina y mucha fe. Mi vida ha sido evidencia de que la perseverancia puede transformar cualquier historia”. Con este recurso que le ha dado resultado a ella, ha podido ayudar a otras mujeres a que no tiren la toalla.
Blanca no pierde tiempo en, desde su experiencia, mandarle un mensaje a las nuevas generaciones. “Quiero decirles que no permitan que un diagnóstico, una caída, una crisis económica o una temporada difícil definan el valor de su vida. También quiero invitar a esta generación a soltar las comparaciones. Estamos viviendo una globalización digital que nos lleva demasiado deprisa, en medio de una expansión tecnológica y de Inteligencia Artificial que, aunque trae grandes avances, también puede desconectarnos de nuestra esencia”. Cierra su cita dando por sentado que, la necesidad de hacer, producir y tener que se impone en estos tiempos, está alejando a algunas personas del ser.
Sin ruido externo

Se hace fácil recurrir a las citas de Blanca. No tienen desperdicio y edifican en estos momentos de tanta exposición. “Es bueno tener claro que, lo verdaderamente importante es conectar con la identidad que Dios nos entregó y con el propósito que vinimos a desarrollar. Necesitamos bajarle un poco al ruido externo y volver a conectar con nuestro propio ritmo, agradecer el trayecto avanzado y reconocer cuánto hemos crecido aun en medio de las luchas”. Basa la crianza de sus hijos tomando en cuenta estos argumentos.
Desde su óptica, se viven tiempos en los que a muchas personas se les hace fácil ser despiadadas desde las redes sociales, atacar vidas que no conocen y emitir juicios desde la distancia.
“Por eso siempre recuerdo lo que establece la Palabra: ‘De la abundancia del corazón habla la boca’. Debemos cuidar nuestro corazón, nuestras intenciones y nuestra sensibilidad humana”. Dicho esto se pregunta: “¿Con qué vamos a caminar si perdemos eso en el camino?”.
Esta dominicana, que en Estados Unidos ha desarrollado una carrera exitosa, tiene múltiples motivos para creer en lo que expresa. Tuvo una infancia marcada por retos importantes y uno de los episodios más determinantes fue haber sido diagnosticada con meningitis durante su niñez.
“El cuadro médico fue tan delicado que fui prácticamente desahuciada; los médicos entendían que tenía muy pocas posibilidades de sobrevivir y que, de lograrlo, podrían verse afectadas mis capacidades comunicacionales y cognitivas”. Dios ha sido tan grande en su vida que, que hoy vive de la comunicación.
Fue un proceso doloroso y profundamente desalentador para su familia. Sin embargo, su historia terminó convirtiéndose en un poderoso testimonio de fe, resiliencia y propósito.
Hoy sueña con continuar expandiendo proyectos que transformen vidas a través de la comunicación, la educación emocional y el acompañamiento espiritual.
Estudios y certificaciones

Es egresada de la Escuela de Comunicación de la Universidad del Sagrado Corazón, en San Juan, Puerto Rico, institución que fortaleció sus bases profesionales en el área de la comunicación y la proyección pública.
Fue formada en la Escuela de Bellas Artes y Teatro José Julián Acosta, en el Viejo San Juan, experiencia que marcó su desarrollo artístico y escénico desde muy temprana edad. Allí llegó a los 12 años.
Su formación en teatro, artes y oratoria le permitió desarrollar habilidades de expresión, manejo escénico y comunicación consciente que, hasta el día de hoy, continúa siendo parte esencial de su identidad profesional, misma que no le ha permitido rendirse ante ninguna desavenencia.
Actualmente está certificada por el equipo de John Maxwell Leadership en Español y por ACP Coaching Latinoamericano. A través de los años ha tenido el privilegio de acompañar a cientos de estudiantes, líderes y profesionales en sus procesos de comunicación, oratoria y manejo público mediante su proyecto ComunicArte.