Recorrí el país escuchando.
Durante semanas, en quince encuentros territoriales, en diez regiones y en el corazón del Gran Santo Domingo, me senté con más de mil quinientos militantes del PRM. Mesas de trabajo, conversaciones francas, diagnósticos compartidos. No fui a hablar. Fui a aprender.
Ese fue Hablemos PRM. Y este es solo el primer ciclo, porque escuchar no es un evento, es una forma de decidir. Lo que encontré me llenó de orgullo y de responsabilidad al mismo tiempo.En el PRM tenemos una militancia extraordinaria. El 82% de los que participaron llevan más de seis años construyendo este partido. Conocen sus fortalezas y conocen sus retos. Me dijeron lo que necesitan con claridad y con cariño: un partido más organizado en el territorio, más presente en su vida cotidiana, más abierto a nuevos liderazgos, más alineado con la gestión que está haciendo nuestro presidente Luis Abinader. Eso es justo. Y es posible. Gobernar es el mayor reto que puede enfrentar un partido. La energía va al Estado, los mejores cuadros sirven a la gestión, y mantener viva la estructura interna exige un esfuerzo adicional que no siempre es visible. Es la tensión natural entre administrar el presente y cultivar el futuro. Los partidos que resuelven esa ecuación siguen gobernando. Nosotros queremos seguir gobernando.
Por eso Hablemos PRM no termina aquí. Lo que viene es reconstruir la confianza del partido desde la ética, la eficiencia y la empatía. Un partido que representa a todos los dominicanos. Un partido activo y presente en el territorio. Un partido alineado con su gobierno y comprometido con los problemas reales de la gente. Un partido que elige a su liderazgo con reglas claras. Mi compromiso es trabajar por ese partido. Estar en el territorio. Corresponder lo que la militancia entregó en cada mesa, en cada provincia, en cada conversación.
En cada encuentro encontré militantes que aportan con la misma intensidad con la que creen en este proyecto. Esa energía no se improvisa. Se cuida y se corresponde.
El PRM del futuro se construye desde la gente.