La Reserva Federal de Estados Unidos decidió ayer a unanimidad aumentar sus tasas de interés para contener la inflación, una medida esperada por los mercados financieros pero rechazada enfáticamente por el presidente Donald Trump.
El aumento de un cuarto de punto eleva la tasa clave de la Fed a alrededor de 3.9% y, con el tiempo, podría traducirse en mayores costos de endeudamiento por hipotecas, préstamos para automóviles y tarjetas de crédito.
En un conjunto de proyecciones trimestrales, la Fed también indicó que el comité encargado de fijar las tasas prevé subirlas hasta 4.1%, una decisión que llega cuando los estadounidenses ya están lidiando con altos costos de alimentos, gasolina y vivienda.
En una conferencia de prensa posterior al anuncio, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, enfatizó que la economía ha mostrado señales de estar cobrando impulso desde que el banco central decidió mantener las tasas sin cambios a finales de julio. La inflación también se ha mantenido obstinadamente por encima del objetivo de 2% de la Fed y puntualizó que hay pocas señales de que se esté enfriando.
“La pura verdad es que la inflación está demasiado alta y lo ha estado durante demasiado tiempo”, dijo Warsh. “Debemos tener confianza en que la inflación subyacente se está moviendo hacia nuestro objetivo con claridad y a una velocidad suficiente. Hoy el FOMC decidió que este estándar no se ha cumplido”, agregó, en referencia al Comité Federal de Mercado Abierto, un brazo de la Fed encargado de fijar las políticas.
Preston Caldwell, economista en jefe sobre Estados Unidos en Morningstar comentó que “El tono duro de Warsh sobre la inflación en la conferencia de prensa posterior a la reunión indica que podría estar presionando por tasas más altas en las próximas reuniones”.
Warsh también dijo que la reanudación de combates entre Estados Unidos e Irán, que ha elevado los precios de la gasolina, también convenció a los funcionarios de la Fed de respaldar aumentos de tasas.
“No hay forma de esconderse de los focos de tensión en todo el mundo”, indicó.
Warsh señaló que otros bancos centrales están elevando las tasas de interés, en respuesta a la agitación global y a los mayores precios de la gasolina. El Banco Central Europeo elevó su tasa clave la semana pasada, y se espera que el Banco de Japón haga lo mismo el 18 de septiembre.
Próxima reunión
La Fed se reúne de nuevo a finales de octubre y la mayoría de los economistas esperan que los funcionarios mantengan las tasas sin cambios entonces porque es apenas una semana antes de las elecciones de mitad de mandato. Pero los analistas de Wall Street ahora ven un aumento de tasas para diciembre como una certeza casi total, según los precios de los futuros.
Presiones políticas e independencia
Warsh fue designado por Trump, que ha pedido sin descanso bajar las tasas de interés para estimular el crecimiento económico.
El jefe de Estado llevó a cabo una campaña de presión inédita contra el predecesor de Warsh, Jerome Powell, a quien él mismo había nombrado en su primer mandato.
Una subida de tasas busca enfriar la economía: endeudarse e invertir resulta más caro, la demanda de ciertos bienes y servicios se modera.
Eso no resolverá las presiones ligadas a la crisis energética en el Golfo, desencadenada por la guerra en Oriente Medio, pero evitará en teoría que otros sectores se sobrecalienten.
El poder adquisitivo de los estadounidenses, bajo presión, está en el centro de la campaña de cara a las próximas elecciones legislativas de medio mandato, a comienzos de noviembre.
El asesor económico del presidente, Kevin Hassett, lanzó el domingo una suerte de advertencia al considerar que “es importante que la Fed no toque nada antes de unas elecciones para preservar su independencia”.
Pero la Fed tomó el camino opuesto y Warsh reivindicó este miércoles la independencia del organismo.
La Casa Blanca ha sugerido en varias ocasiones en las últimas semanas que el comité monetario de la Fed está poblado de elementos “antipatriotas” que podrían tratar de forzar la mano de Warsh, quien antes de asumir el cargo, criticó duramente la gestión de la Fed post pandemia de covid-19.