En los primeros nueve meses de 2026, el Metro de Santo Domingo ha registrado al menos diez fallas que van desde paralizaciones, mantenimiento, problemas eléctricos y situaciones producidas por los usuarios. El problema más reciente ocurrió el pasado martes 15 de septiembre, provocando caos y descontento entre los miles de usuarios que dependen diariamente de este medio de transporte.
Antes pensábamos que se debía a la mala administración de Rafael Santos, durante la cual se registraron varios acontecimientos importantes: el choque de dos vagones, ocurrido exactamente un día como ayer, 16 de septiembre, pero de 2023, y al menos 21 fallas operativas que iban desde retrasos y averías hasta fallas eléctricas, sumadas a las constantes denuncias periodísticas sobre el abandono estructural y la falta de mantenimiento.
Con la administración de Jhael Isa, se esperaba un cambio de rumbo. No voy a poner en duda su intención de que el Metro funcione, pero ya tiene el tiempo suficiente para diagnosticar el origen de estos fallos recurrentes. Es importante saber: ¿por qué este año se han registrado seis fallas técnicas y eléctricas?, ¿dónde está el plan de mantenimiento preventivo?, ¿dónde está el diagnóstico completo de las fallas del sistema? Y, sobre todo, ¿dónde está toda la inversión que necesita el Metro de Santo Domingo para funcionar correctamente? Respuestas son lo que necesitamos.