Empecemos aclarando un mito: ser emprendedor no significa necesariamente crear un negocio propio, así como formar universitarios con mentalidad emprendedora tampoco implica que todos deban convertirse en empresarios. Significa desarrollar la capacidad de identificar oportunidades, comprender problemas, generar ideas, asumir retos, trabajar en equipo, experimentar, adaptarse y convertir conocimientos en soluciones de valor.
Esta es la visión contemporánea del emprendimiento en la educación superior: un conjunto de competencias y actitudes aplicables a cualquier disciplina.
En respuesta a los desafíos de nuestras sociedades, las universidades más vanguardistas integran el emprendimiento transversalmente en sus currículos. Esta estrategia enriquece la experiencia educativa y responde a tendencias globales que promueven una formación orientada a la acción y la innovación (Bosman & Phillips, 2022; Larty, 2021; Muhammad et al., 2019; Lucci et al., 2018).
Desarrollar la mentalidad emprendedora desde las aulas implica formar médicos, ingenieros, arquitectos, cineastas, mercadólogos y psicólogos capaces de adaptarse, gestionar la incertidumbre, pensar críticamente y resolver problemas. Que sepan observar los detalles sin perder de vista el panorama general a la hora de buscar resultados, líderes fuertes, con habilidades de comunicación y trabajo en equipo.
Lograr estos perfiles no se da por casualidad. Madelin Martínez, docente y directora del Centro de Innovación para el Desarrollo Empresarial y Emprendimiento (CIDE) de la Universidad Iberoamericana (Unibe), explica que integrar el emprendimiento transversalmente en los planes de estudio requiere metodologías prácticas, como el aprendizaje basado en proyectos, trabajo de campo y actividades curriculares que requieran el desarrollo de soluciones reales, por mencionar algunas. Se trata de crear oportunidades para pensar fuera de la caja, desarrollar ideas y fortalecer estas competencias.
En Unibe, señala Martínez, la cultura emprendedora e innovadora es un componente clave de la formación y un sello de sus egresados. Recientemente, el CIDE celebró 20 años de trayectoria, durante los cuales ha contribuido a promover esta visión de la vida y el ejercicio profesional, así como al fortalecimiento del ecosistema emprendedor dominicano.
“Durante estos 20 años, el CIDE ha sido pionero en promover actividades formativas, experiencias y espacios que han permitido acercar el emprendimiento a estudiantes de diferentes carreras. Uno de nuestros mayores aportes ha sido contribuir a que el emprendimiento se entienda no solamente como la creación de empresas, sino como una forma de pensar, identificar oportunidades y generar soluciones”, expresa Martínez.
Convertir ideas en negocios
Otro logro destacado es UNIBEmprende, programa que durante más de 14 años ha acompañado a emprendedores en distintas etapas de sus proyectos mediante asesoría, mentoría y preincubación. Para Martínez, es emocionante ver cómo ideas que comenzaron como inquietudes estudiantiles evolucionan hasta convertirse en negocios reales.
“Para nosotros, ese es uno de los impactos más significativos: ser testigos de cómo el conocimiento adquirido en la universidad se transforma en iniciativas que generan valor en la sociedad”, afirma.
El CIDE también ha fortalecido la vinculación de Unibe con el sector empresarial, las instituciones públicas y el ecosistema emprendedor, creando espacios para visibilizar el talento, la creatividad y la innovación de la comunidad universitaria.
Asimismo, sus alianzas nacionales e internacionales han impulsado iniciativas de formación, consultoría, investigación y fortalecimiento empresarial, extendiendo el conocimiento universitario más allá de las aulas.
Entre sus aportes destaca su contribución a la formulación de la Estrategia Nacional de Emprendimiento y su participación en la proyección internacional del ecosistema emprendedor.
Gracias a sus alianzas, Unibe ha sido sede del Seminario-Taller para Profesionales del Ecosistema Emprendedor de América Latina (PRODEM), espacio de intercambio de conocimientos, experiencias y buenas prácticas para impulsar el emprendimiento en la región.
Las dos décadas del CIDE evidencian el compromiso de la universidad con ofrecer una educación que trasciende las aulas y prepara a sus egresados para generar valor en la sociedad.