Hace más de 20 años Caroll Baez tuvo la idea de crear su propia empresa. Trabajó por ella con la firme convicción de que se distinguiese por una humanidad cercana, un trato personalizado y un propósito. Ser una mujer de fe, la ayudó a lograrlo.
“Quería ofrecer a los clientes un trato verdaderamente personalizado, acompañarlos en la construcción y protección de sus marcas, y al mismo tiempo crear un lugar donde el talento se sintiera valorado, parte del proyecto y que pudiera crecer junto a la empresa”, explica Báez.
Su agencia especializada en marketing experiencial es hoy una realidad donde predomina el talento femenino, ya que aproximadamente el 70% del equipo está compuesto por mujeres. Además, todas las posiciones de liderazgo están ocupadas por damas.
Báez explica que esto más que una decisión, ha sido el resultado natural del talento, disciplina y capacidad de trabajo. Asimismo, sostiene que admira profundamente el compromiso y la manera en que las mujeres logran equilibrar con inteligencia, distintos roles en la vida.
“El talento no tiene género; pero cuando se le dan oportunidades reales a las mujeres, el impacto suele ser extraordinario”, afirma sin dejar de lado el valor de los hombres que también complementan su equipo de trabajo, pues cree que los mejores resultados nacen de equipos diversos donde cada persona aporta lo mejor de sí.
Capacidad para asumir retos

Báez aclara que no se trata de dar preferencia, sino de reconocer el talento cuando aparece. Así cuando a su organización empezaron a llegar mujeres capaces, ella les dio la oportunidad de integrarse a ésta para que asumieran la cultura y visión de negocio.
“Muchas de ellas han demostrado una gran capacidad para asumir retos, liderar equipos y transformar positivamente lo que hacen. Hoy forman parte esencial del crecimiento de la empresa y continúan impulsando, con compromiso y dedicación, el desarrollo de nuestro negocio”, asevera la empresaria.
Oportunidades para hijos de colaboradoras
Esta agencia no sólo ha brindado una mano amiga a las mujeres para que éstas puedan desarrollarse y crecer, sino que también les ha permitido a sus propios hijos encontrar empleo allí. Según cuenta Báez, esta iniciativa nace de una mirada muy humana hacia el trabajo y hacia la realidad que muchas madres viven.
“En algunos momentos hemos abierto oportunidades para los hijos de nuestras colaboradoras, entendiendo que para muchas familias es importante que los jóvenes comiencen a construir su independencia económica y su propio camino. Más allá de un empleo, buscamos que sea una experiencia formativa donde puedan conocer de cerca la dinámica de una organización: el valor del trabajo en equipo, la disciplina, la responsabilidad y el desarrollo personal”, explica la dueña de la agencia que ha cambiado la vida de muchas familias.
Báez dice que cree en el valor que las nuevas generaciones aportan a las empresas, con ideas frescas, innovación y nuevas miradas que enriquecen los pilares y la forma de hacer las cosas.
“La intención es que esta experiencia pueda servirles como un primer trampolín para enfrentar el mercado laboral con más preparación o, si así lo desean, continuar creciendo dentro de la empresa”, agrega.
Así distintos proyectos creativos e innovadores vinculadas al diseño de experiencias de marca que se han desarrollado en Activa Group, muchas veces han involucrado a madres y sus hijos.
Su mayor desafío

Cuando a Baez se le preguntó qué significaba para ella ser mujer, respondió que es una bendición que combina fe, fortaleza y la capacidad de transformar todo lo que toca. Sin embargo, en su andar no todo ha sido color de rosas y en su sueño de crear una empresa también enfrentó uno de sus mayores desafíos.
“He vivido en algunos momentos situaciones donde mi liderazgo fue visto como una amenaza. Hubo intentos de apartarme de ciertos espacios, y aunque fueron momentos fuertes y de mucha impotencia, también me fortalecieron”, cuenta esta empresaria.
Una vez más fue su confianza en el propósito que Dios ha puesto en su vida, la que según dice, la ha llevado a entender que la mejor manera de responder era mantenerse firme en los valores, trabajar con excelencia y dejar que los resultados hablen por uno.