Anteayer, 20 de enero del 2026, la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) acogió un encuentro patrocinado por el Banco Agrícola, dependencia del Ministerio de Agricultura, para socializar una iniciativa orientada a mejorar o garantizar, mediante bonos, el riego en las comunidades agrícolas donde el riego con agua proveniente del sistema hidroeléctrico nacional es inexistente o deficitario.
En la región Norte, de importancia capital para el turismo, los agricultores están cultivando “a mano pelá”, resaltó el exministro de Agricultura y actual presidente ejecutivo de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), Osmar Benítez, quien esbozó el estado de situación del riego agrícola a nivel nacional, cuya modernización el BaGrícola impulsa desde el 2025 mediante su dependencia responsable de la Tecnificación Nacional de Riego (TNR). Para esto, especializó y lanzó el —también año pasado— un Fondo de Fomento, desvinculado de los esquemas imputables de corrupción en la asignación de fondos y negación de derechos a los ciudadanos que desde dos decenios están vigentes en las unidades de Fomento de las ONGs, del Ministerio de Economía y a otros ministerios.
En cambio, los bonos del Bagrícola son realmente concursables y están vinculados a necesidades nacionales —como esta de incrementar el riego en zonas agrícolas con déficit de este— y a resultados verificables.
A diferencia de la CASFL de Economía y de las dependencias oficiales que —con el bautismo congresional— cada año “otorgan” fondos a las mismas ONGs que los han recibido y usufructuado durante décadas, y cuyo trabajo, sin embargo, reproduce las mismas carencias en múltiples ámbitos, el Bagrícola está otorgando sus bonos para financiar entre el 30% y el 70% de los costos de la instalación y mejora de sistemas de riego en las parcelas de las zonas con estas necesidades, según regionalizaciones priorizadas, bajo estrictos criterios de trazabilidad y verificaciones técnicas objetivas.
Mediante esta iniciativa, el Bagrícola ha especializado RD$42 millones y los otorgará en forma de bonos a los agricultores que en realidad están produciendo y antes del 30 de marzo del corriente año presenten sus solicitudes de mejora o construcción de sus sistemas de riego por ante la entidad.
La agricultura y la seguridad alimentaria nacionales superan los índices centroamericanos. Aún así, estas autoridades, atendiendo demandas de la JAD, persiguen elevar la seguridad alimentaria del actual 80% al 100% y generar un excedente que haga sustentable la exportación agroindustrial e incremente la participación en el PIB.
“Imaginen lo que podríamos lograr” resolviéndolo, expresó Osmar Benítez.
Las cifras comunicadas por el director ejecutivo del TNR corroboran la voluntad de “hacer de tripas corazón”. Para grandes proyectos dispusieron RD$26.5 millones y para medianos (región Norte), RD$8.4 millones.
Esta iniciativa puede servir de modelo a otras entidades y, también, al Congreso, al quedar evidente la necesidad de redirigir hacia la satisfacción de necesidades perentorias los más de RD$1,000 millones que el gobierno dilapida anualmente, regalándolos a ONGs con un trabajo fantasma o, al menos, irrelevante, divorciado de las urgencias ciudadanas, que para las CASFL de Economía y de los ministerios son las herederas del presupuesto nacional y que, amparadas en sofismas técnicos y jurídicos imputables de inconstitucionalidad, como sanguijuelas se les han adherido.