Apreciado lector, el maravilloso libro Don Quijote de la Mancha, escrito por Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) es una obra maestra de la literatura universal llena de sabiduría, con muchas que entran en el campo de la psiquiatría.
El libro en sus inicios dice lo siguiente: «Del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro de manera que vino a perder el juicio». Esas palabras son muy interesantes, porque han provocado que en la creencia popular e incluso en muchos psiquiatras y psicólogos, dar por cierto cuando los familiares o los amigos refieren que el paciente comenzó a tener una conducta «extraña”, después de ponerse a leer de manera obsesiva, por ejemplo libros como la Biblia o como en el caso de Don Quijote de caballería, que fueron muy populares desde el siglo XVI hasta mediados del XVII.
Y aunque está comprobado que dormir poco y de mala calidad, puede llevar a que se produzcan trastornos psiquiátricos en algunas personas, lo cierto es que en la mayoría de los casos ya el paciente estaba enfermo, teniendo como síntoma lo que conocemos con los nombres de Predelirio, Estado de Trema, Esquizoforia y otros.
Lo importante es que a usted le quede suficientemente claro, que leer mucho de manera natural, nunca producirá ninguna enfermedad, todo lo contrario, es un antídoto contra la demencia y también tiene el beneficio de mantener la virilidad.
El síntoma de Don Quijote que le llevaba a leer de manera obsesiva los libros de caballería se denomina Inspiración delirante. En esencia es como dice una expresión muy popular: De buenas a primeras… En el caso de don Quijote, de buenas a primeras, él se creyó que era un héroe como los descritos en los libros de caballería.
Posteriormente esos libros perdieron su popularidad, y la temática delirante cambió en los pacientes, y entonces lo que solían decir hasta mediados de la década de los sesenta es que eran Napoleón Bonaparte, Hitler, Trujillo y otros personajes, pero como los temas delirantes se actualizan, ya ningún paciente refiere creer que es alguno de esos personajes, ni siquiera dicen que son Jesucristo, sino que aunque los pacientes sean muy primitivos -con poca cultura- los temas de la actualidad son cibernéticos. Como por ejemplo que son vigilados por medio de drones para hacerles daño, también suelen decir que les tienen intervenidos sus teléfonos o que hay algo extraño en sus televisores.
El asunto de los consejos de Don Quijote a Sancho fue considerado tan importante por Don Miguel de Cervantes Saavedra, que le dedicó dos capítulos a ese tema (42 y 43).

En nuestro caso nos limitaremos a las palabras a manera de consejo que Don Quijote le dice a Sancho para que ejerza bien sus funciones como Gobernador de la «insula barataria», lo cual ocurre porque unos duques con el claro propósito de burlarse, deciden hacer «realidad» la promesa que le había hecho Don Quijote a Sancho al inicio de sus aventuras, de hacerle gobernador de una insula cuando «triunfaran». Claro los duques no hacían eso por motivaciones nobles, sino basados en el sadismo de burlarse de un campesino rústico y prácticamente analfabeto, gobernando una insula.
Veamos las palabras de Don Quijote: «Infinitas gracias doy al cielo, Sancho amigo, de que antes de que yo haya encontrado alguna buena dicha, te haya salido a ti a recibir y encontrar la buena ventura. Yo que en mi buena suerte te tenía librada la paga de tus servicios, me veo en los principios de aventajarme, y tú antes de tiempo, contra la ley del razonable discurso, te ves premiado por tus deseos. Unos cohechan, importunan, solicitan, madrugan, ruegan, porfían y no alcanzan lo que pretenden; y llega otro, y sin saber cómo ni cómo no, se halla en el cargo y oficio que otros muchos pretendieron; y aquí entra y encaja bien el decir que hay buena y mala fortuna en las pretensiones».
Amable lector, haremos una » disección quirúrgica» de esas palabras del Quijote.
En las primeras líneas de esas palabras, Don Quijote demuestra su bonhomía, no sintiéndose mal, o molesto porque Sancho haya obtenido primero que él un logro importante. Por eso da las gracias al cielo y le llama amigo. Y le agrega que él tenía muy pendiente, cuando obtuviesen algún triunfo resonante, pagarle de una manera muy generosa por sus servicios. Y eso es importante destacarlo, debido a que en nuestra vida cotidiana suele ocurrir que personas que supuestamente tienen una gran amistad, o vínculos familiares, emprenden negocios juntos, sin embargo cuando la anhelada prosperidad llega, entonces también llegan los conflictos, que en muchos casos terminan en tragedias. Y eso lamentablemente también suele ocurrir entre hermanos que están en disputa por una herencia.
Transcribiremos otra vez las palabras finales de este «consejo» a Sancho porque son fundamentales para nuestro análisis final.
Veamos: «Unos cohechan, importunan, solicitan, madrugan, ruegan, porfían y no alcanzan lo que pretenden; y llega otro, y sin saber cómo ni como no, se halla en el cargo y oficio que otros muchos pretendieron; y aquí entra y encaja bien el decir que hay buena y mala fortuna en las pretensiones».
El análisis que se podría hacer basado en esas palabras sería muy extenso, razón por la cual nos limitaremos a compartir con usted dos casos de orígenes dispares, ocurridos en una isla sumamente hermosa, por su vegetación, sus montañas, sus playas que son tanto del mar Caribe como del océano Atlántico, e incluso una de sus provincias se identifica con inmensa satisfacción y mucho orgullo como La Novia del Atlántico.
Las mujeres de esa isla son sumamente hermosas, y siendo una isla pequeña trasciende también por sus atletas y sus profesionales de diversas ramas, arquitectos, médicos y otros, incluso esa isla es ya un referente de salud por sus centros médicos modernos.
El asunto es que en esa isla ocurrió lo siguiente: Una persona proveniente de la clase baja de la sociedad formaba parte de un partido relativamente pobre. Hacían esfuerzos en conseguir recursos de muchas maneras loables. Sin embargo, no parecía que ese partido, ni esa persona, lograrían obtener el triunfo político. Pero como ya sabemos que las circunstancias, en cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana, pueden cambiar, entonces de buenas a primeras esa persona fue elegida como candidato presidencial de su partido, que estaba lleno de «viejos robles» y “machos alfa”.
Y quien esto escribe cree que con él ocurrió algo parecido a las modificaciones para que el pelotero Jackie Robinson fuese el primer negro en jugar en el beisbol de las Grandes Ligas. Y decimos lo anterior porque es bien sabido que Robinson no era el mejor pelotero de las ligas negras, sino que quienes lo eligieron sabían que él tenía la personalidad adecuada para lidiar con el problema de la discriminación racial.
De una manera parecida, la persona X de nuestro relato no era el macho alfa de su partido, sino que al igual que con Jackie, quienes le eligieron creían que él tenía la personalidad adecuada en esos momentos para darle cohesión y armonía a su partido. Y ser, en sentido coloquial, potable para ser aceptado por el pueblo…Y colorín colorado, logró ser elegido presidente.
La otra persona X nació perteneciendo a lo que se conoce como “clase alta”. Su padre fue combatiente y ministro de Finanzas durante el gobierno de una revolución patriótica, ocurrida en esa isla en 1965. Posteriormente unido a otra gran figura, Don Juan Isidro Jiménez Grullón, tomaron el control de un partido pequeñito en 1982. Y posteriormente, en 2014, ese partidito cambió sus siglas a las que tienen en la actualidad. Sin embargo, aun con el cambio de siglas más sonoras, no existían indicios que permitiesen vaticinar que esa persona X llegaría a ser elegido presidente de la «Isla bonita», como el título de una canción.
Aún siendo así, esa persona se mantuvo, optimista, confiada y trabajando como las hormigas. Y cuando ocurrieron circunstancias imprevistas y favorables, demostró que estaba preparado. Logró ser elegido presidente. Y en la actualidad continúa siendo presidente, tratando de lidiar y vencer los obstáculos inevitables de nuestra vida cotidiana.
Conclusión: Esperamos y deseamos que sean cuales sean los objetivos que usted tenga, que no se desanime porque las apariencias no parezcan favorecerle.
Y que además no olvide que el apóstol Santiago nos dice lo siguiente: «El que duda es semejante a las olas del mar que el viento agita y lleva de un lado a otro. El que es así, no piense que va a recibir cosa alguna de Yahvé, porque una persona así es irresoluta e inconstante en todos sus caminos». (Santiago 1: 6-8. Versión Biblia de Jerusalén latinoamericana).
El autor es psiquiatra y general retirado del Ejército