Apreciado lector, el índice de felicidad es una especie de Ranking de países, cuyo número es variable, así por ejemplo el último de marzo de 2026, abarca 147 naciones. Y eso se logra mediante encuestas realizadas por instituciones muy «prestigiosas». Y en este último, nuestro amado país ocupa el lugar 64, razón por la cual dizque deberíamos sentirnos regocijados, debido a que, según el índice, tenemos un «ascenso» de 12 puntos porcentuales, pasando del lugar 76 al 64.
Es sumamente probable que sí usted leyó el último índice de felicidad, se haya quedado anonadado, debido a que en su fuero interno, usted podría desaprobar el contenido de esa publicación, y sin embargo escoger tener una conducta tibia, motivada en que el peso «científico» de quienes avalan dicha publicación es tan poderoso «ante sus ojos», que sienta que es prácticamente irrebatible.
Así por ejemplo, la de marzo de 2026 está sustentada por el centro de investigación de bienestar de OXFORD, por la red de desarrollo sostenible de la ONU y también por la Gallup. Y aunque no forman parte de eso, pero como es un tema que se ha farandulizado, debemos decirle que la prestigiosa Universidad de Harvard, desde hace 88 años (1938) ha estado investigando las bases científicas de la felicidad, a través del «Harvard Study of adult Develoment”_ estudios de Harvard sobre el desarrollo de adultos.
Y a sus egresados les dan el ostentoso y pomposo título de «Expertos en felicidad «, lo cual para no ser ofensivo, tan solo diremos, que es algo verdaderamente cómico, y eso debería hacer que usted recuerde, que le hemos dicho que Sigmund Freud publicó un libro pequeño en 1905, titulado «El chiste y su relación con el inconsciente «, donde, entre otras cosas, nos enseña la diferencia entre lo chistoso y lo cómico.
Así por ejemplo, lo chistoso, por su temática jocosa, casi siempre nos hará sonreír. Mientras que lo cómico, también nos puede hacer sonreír, sin embargo el motivo no suele ser jocoso, sino «serio», como por ejemplo, que una figura de autoridad, resbale y se caiga, estando en una actividad solemne. Aunque esa risa no sea a carcajadas, sino socarrona. Así que es una conducta cómica que los » distinguidos directivos de Harvard”, crean que es cierto que formarán expertos en felicidad.
Sobre el índice de felicidad es algo relativamente reciente, que inició desde 2012, y desde esa fecha se publica cada año, con excepción del 2014. La publicación suele hacerse el día 20 de marzo de cada año, debido a que ese día fue elegido para que fuese denominado «Día internacional de la felicidad de las Naciones Unidas».
Los parámetros que usan las instituciones que ya conocemos para llegar a su ranking de felicidad son los siguientes: Cómo las personas de esos países califican sus vidas, ante factores como el producto interno bruto (PIB), el apoyo social, las expectativas de vida, la percepción de libertad, la corrupción y otros.
Es evidente que se consideran «sabios» con la publicación de su índice de felicidad. Sin embargo, les rebatiremos de una manera sutil.

Al llegar a este punto, es prácticamente seguro que un lector (a) quisquilloso, piense y diga: Es evidente que el autor de este artículo se siente molesto, porque en ese índice de felicidad, su país no está entre los diez primeros, sino en un lejano lugar 64.
A eso responderemos «amablemente» que tiene razón, y que como los argumentos para enfrentar cualquier situación no deben estar basados o motivados en la ira, sino en datos creíbles, entonces le explicaremos lo siguiente: Finlandia ha sido escogido como el país más feliz del mundo en las últimas nueve elecciones 2018-2026. Sin embargo, aún reconociendo que quienes hacen esa elección tienen un inmenso prestigio, usted debería hacerse algunos cuestionamientos parecidos a los siguientes:
1_ ¿Cómo puede ser Finlandia el país más feliz del mundo, si se mantuvo históricamente hasta 2023, teniendo la tasa más alta de suicidios a nivel mundial de 13.49, que es superior a la media mundial de 9.12. Y aunque admitimos que la ha reducido desde 2023, aun siendo, en esos otros siete años 2018-2023, se mantuvo obteniendo el primer lugar de felicidad mundial. Sería acaso que quienes le elegían consideraban al suicidio como una señal irrebatible de felicidad.
2_ ¿Por qué si es el número uno en felicidad, no han podido resolver el problema del alcoholismo, y los problemas de salud pública, con muertes incluidas, que este genera? Y es un hecho cierto, que es el país con más alto consumo de alcohol de todas las naciones nórdicas. Y que ya sabemos que eso genera muchísimos problemas de salud pública y una alta tasa de muertes.
3_ Admitimos que su PIB es innegablemente, e infinitamente superior al nuestro, y que tampoco tienen los problemas de corrupción que son frecuentes en Latinoamérica, y que además su expectativa de vida es también superior a la nuestra, de 82.5 a 83 de ellos, a 74.5 a 78 nuestra.
4_ Usted no tiene que ser un experto en salud mental para llegar a la fácil conclusión de que aún se mantienen sin controlar de manera adecuada su problema de alcoholismo, debido fundamentalmente a que viven aburridos. Y es un axioma que el aburrimiento y la felicidad se contraponen. Así que, aunque ellos tengan un mejor PIB que el nuestro, y una mejor expectativa de vida que la nuestra, en realidad nos aventajan por muy pocos años. Aún con esas ventajas, lo cierto es que es preferible vivir de 75 a 78 años, disfrutando de una felicidad auténtica, y no los 85 de los aburridos finlandeses.
También es cierto que ninguna persona cuerda podría sostener con datos irrebatibles, que los dominicanos somos aburridos, como los finlandeses con su artificial número uno en felicidad.
La felicidad no es algo material, como por ejemplo usted tener un vehículo, una casa, una finca, etcétera, sino que inmaterial y que va acorde con su personalidad.
Por eso encontramos en la Biblia cosas como la siguiente: «Tú das a mi corazón un gozo mayor que a ellos cuando abundan su trigo y su vino, en paz me acuesto y enseguida me duermo, porque tú solo Señor, me haces vivir seguro». (Salmo 4:8-9. Versión Biblia de Navarra).
Podemos percibir claramente que es la paz interior, la que nos da felicidad. Y que esa paz nos libera de padecer de insomnio. Porque aunque la prosperidad es muy buena y loable, y todos debemos esforzarnos por ser prósperos, en la medida de nuestras posibilidades, lo cierto es que sí esa prosperidad no está acompañada de paz interior y ausencia de sentimientos de culpa, entonces el maléfico insomnio nos devorara. Y ya sabemos que el insomnio por sí solo, genera varios trastornos biológicos y afectivos.
El insomnio no respeta clases sociales, por eso se goza en incordiar incluso a Reyes. Veamos la manera magistral como Shakespeare nos transmite a manera de queja del Rey Enrique 1V. 2DA parte, acto tercero, escena 1. «¡Cuántos millares de mis pobres súbditos sueñan a éstas horas! ¡Oh sueño gentil sueño, dulce reparador de la naturaleza! ¿Por qué sueño te acuestas en las chozas ahumadas, donde no tienes para tenderte más que duros camastros y para invitarte al reposo más que el zumbido de las moscas nocturnas, en vez de penetrar en las alcobas perfumadas de los grandes? Puedes oh sueño arbitrario dar descanso al grumete empapado de agua. Y ¿Le rehúsas tu favor en la noche más calmada y tranquila a un Rey poseedor de todos los medios y recursos que te pueden solicitar? ¡Dormid, pues humildes dichosos! Con inquietud reclina la cabeza el que lleva una corona».
Conclusión: Quienes hacen esa elección del índice de felicidad y, por igual, los de Harvard, tienen todo el poder para seguir eligiendo a los finlandeses en primer lugar, o a cualquier otro país. Y los de Harvard graduando «Expertos en felicidad». Sin embargo, es absolutamente seguro, que podría pasar este siglo, y ni unos, ni otros podrán llegar a dominar de manera completamente clara, sin que quede ninguna duda razonable, las diferencias entre la felicidad auténtica y la pseudofelicidad.
De igual manera, de manera axiomática, los dominicanos sabemos que por nuestra idiosincrasia, el lugar que nos corresponde es entre los diez primeros.
El autor es psiquiatra y general (R) del Ejército