Vaughn Roswel González Lemonier, Rafael González (Busún)vaughngonzalez@hotmail.com, rgduran912@gmail.com
Al abordar el tema sobre las causas, consecuencias y soluciones del abandono de las calles del municipio de Pimentel, es fundamental iniciar resaltando, con vehemencia, los fundamentales valores que le ha legado históricamente este pueblo a la República Dominicana.
Al respecto, Pimentel ha aportado educadores de generaciones enteras, ha dado destacados profesionales, ha desarrollado la literatura dominicana con escritores de primer nivel, ha contribuido con hombres y mujeres a las luchas sociales y políticas que definieron nuestra democracia y ha formado banqueros que sostienen el sistema financiero del país.
Ese mismo Pimentel, hoy, es un municipio olvidado. Y el olvido se mide en sus calles, totalmente destruidas.
En esas atenciones, las causas son las siguientes: Las autoridades no incluyen al municipio en sus presupuestos; se asfalta cuando la presión política es insoportable, no cuando la ingeniería lo manda; se han lanzado capas de asfalto sin supervisión técnica, sin drenaje pluvial y sin control de materiales.
De ese modo y manera, las consecuencias del absoluto y vergonzoso deterioro de las calles del municipio son económicas, sociales y morales: El comerciante vende menos, el transportista gasta más en repuestos y el inversionista pierde el interés; la ambulancia no llega, la insalubridad afecta y la calidad de vida se desploma; y, los jóvenes talentos abandonan.
En ese sentido, así se está matando a la comunidad: Lenta y silenciosamente.
Por consiguiente, desde la autoridad histórica de Pimentel, con respeto, pero sin ambigüedad, les exigimos al Gobierno dominicano las siguientes acciones: Intervención de emergencia en las principales vías del municipio; un plan integral de reconstrucción vial, con asfalto de calidad, drenaje pluvial, aceras y contenes; una mesa de trabajo con la comunidad, donde el Ayuntamiento, las juntas de vecinos y los líderes sociales auditen, con absoluta transparencia, el presupuesto, la calidad y la ejecución de las obras.
En estas circunstancias, expresamos, con la suficiente dignidad que caracteriza a mi pueblo, lo siguiente:
No estamos pidiendo privilegios para nuestro muy querido terruño, estamos demandando que se le pague una deuda histórica con obras.
De forma tal que, nos dirigimos, especialmente, al actual excelentísimo señor presidente de la República Dominicana para que invierta en el arreglo de las calles de Pimentel.
Así, dicha inversión, sería el pago justo a un municipio que, cuando la patria lo necesitó, le agregó valores históricos, literarios, sociales, políticos y económicos, los cuales aún perduran en la memoria nacional.
Para tales fines, señor presidente, Pimentel no quiere continuar escuchando promesas, puesto que, por la alta investidura que usted ostenta, incumplirlas nuevamente no resultaría responsable.
Por tanto, conforme a tales promesas, señor presidente, esa es su deuda pendiente.