El Súper Bowl es el evento anual de mayor trascendencia deportiva de Estados Unidos. Un espectáculo que va más allá del deporte porque su relevancia tiene mucho que ver con lo mediático y con lo publicitario.
Su audiencia es enorme, gigantesca, cientos de millones de personas siguen su transmisión en el mundo.
Las marcas de mayor prestigio se esfuerzan en presentar cada año una producción súper creativa que estrenan en el desarrollo del espectáculo. La publicidad se esmera en alcanzar su mayor brillantez porque el evento le garantiza una audiencia inaudita.
¿Qué cosa hace o ha hecho la liga de futbol americano, NFL, para agregar valor al evento y hacer que el mismo sobrepase su importancia intrínseca y se convierta en un mega espectáculo?
Eso no lo sabemos, pero lo que sí conocemos de este partido es que combina valores que le confieren una importancia única desde diversos puntos de vista.
Inspirado en este concepto y tomando en cuenta que El Soberano es el evento de televisión de mayor arraigo en el país, el más esperado y el más seguido, pienso que sus organizadores no han logrado agregarle valores adicionales que lo hagan apetecible para que el escenario se convierta en algo más que una competencia artística.
En el programa radial Almuerzo de Negocios que conducen exitosamente José Luis Ravelo y Rafael Fernández, se ha dicho que así como un torneo deportivo mueve mucho más que jugadores porque a su alrededor moviliza e impacta otras industrias, de igual forma se puede aplicar el concepto al premio Soberano.
Creo que si se empieza a desarrollar una estrategia de marketing que posicione el evento en una dimensión mayor, poco a poco tendríamos allí una gala artística, una gala social, pero también una gala comercial de mucha importancia para la industria publicitaria dominicana.
Los premios Soberano son el foco de atención de todas las miradas del país y eso lo hace un medio ideal para que en un solo día, la publicidad se crezca y cada año no solo tengamos ganadores en los diferentes renglones en los que se compite, sino también un escenario ideal para estrenos de campañas que esperarían para ser lanzadas en esa ocasión.
La idea tiene mayor asidero porque en estos tiempos las marcas utilizan artistas como embajadores de su imagen, lo cual vincula directamente el mundo del espectáculo con el mundo de la publicidad.
Es simplemente una idea. Quizás pretenciosa, tal vez absurda, pero pudiera ayudar a elevar el valor mediático, institucional y comercial del evento.