Algunos lectores, en ocasión del artículo de la semana pasada sobre la banca me han pedido que escriba sobre la participación de la banca en el consumo privado y su dependencia de la situación económica en general, en este sentido si bien la facturación total ha crecido las transacciones de bienes y servicios no ha mantenido el mismo ritmo. Un restaurante, por ejemplo, puede estar facturando la misma cantidad en pesos, incluso un poco más por el aumento en los precios, pero con menos clientes, está sirviendo menos platos. Las personas están yendo menos, están visitando clubes y haciendo reuniones en hogares y patios.

Podríamos ver la situación del consumo privado general que se inserta en el cuadro anterior, observe el consumo del año 2021, que es el de la salida abrupta a la calle después de la Pandemia y compárelo con el 2025, verá que si bien hay un incremento conforme al incremento del PIB que para el promedio de los años 2022/2026 es de un 4.1%, lo cierto es que, si le reduce la inflación acumulada para esos periodos, el aumento real de las ventas es bajo, no obstante que la población creció un 6%, unas 660 mil personas y el turismo creció 118%, para una llegada de 59.2 millones a junio del presente año. Gran parte de las tarjetas de crédito están en atraso y su consumo suspendido.
En el 2004 Leonel heredó una inflación del 28% de Hipólito y la dejó en 3.9% en el 2012 con una tasa de crecimiento promedio del PIB del 6.7% para sus dos periodos; Danilo promedio 2.8% en inflación (2013/2020) con un crecimiento del PIB del 5.5% en sus dos mandatos y Luís en su sexenio promedia 5.16% con un PIB que creció 4.10% (2022/2026 a junio), eliminando la caída del 2020 y el rebote del 2021. En resumen, la inflación acumulada de Luís es de 33.87%, mayor que la de Leonel y la de Danilo en ocho cada uno por eso los precios siguen tan altos: un plátano cuesta RD$ 50.00.
Esa situación de deterioro en las cuentas generales afecta a las personas de manera individual y a las entidades bancarias, de ahí la morosidad de que hablamos en el artículo anterior que constituye un estrés en la cartera bancaria personal sobre todo en las cuentas por cobrar en las tarjetas de crédito, fuertemente castigadas. Como puedes observar en el cuadro la bancarización de que hablamos se expresa no sólo en una mayor cantidad de plásticos que han ido reduciendo el uso de efectivo, aunque este todavía es bastante alto, de un 73.6% en contra del 83.9% hace siete años, sino también en una diversidad mayor de productos, tenemos tarjetas de crédito en las que el banco corre riesgo patrimonial, de débito y prepagadas que no implican riesgo, excepto por los fraudes, igual que los cheques y transferencias.
Si al consumo privado del presente año se le resta la pérdida de valor del peso desde el 2021, los bienes y servicios que se compran con la misma cantidad de pesos son un 34% menos en cantidad; así un hogar que recibiera RD$ 50,000.00 mensuales entonces puede comprar ahora solamente 37,349.67; esa familia ya dejó de comprar los productos más prescindibles, de ir al cine o salir de viaje, por eso son los cacerolazos.
Ese deterioro de la situación económica general es producto en parte de la política de endeudamiento público que ha llevado la deuda pública a los USD$ US$ 84,627.3 – a mayo 2026-, teniendo que destinarse a su pago RD$ 458,624.8 millones, más del doble de lo que se destinaba en el 2019 cuando solo se pagaba RD$ 218,360.1 millones con el agravante de que los intereses de la deuda contratada desde el 2020, que aumentaron a RD$ 362,550.0 que triplican los que se pagaban hace seis años que apenas llegaban a RD$ 134,814.2 millones: El incremento negativo en el costo es propio del último sexenio, no de las administraciones
anteriores, como se observa en el cuadro siguiente: RD$ 227,735.8 millones en intereses este año son de Luís, no de Leonel o de Danilo.

El panorama general empeora por el aumento excesivo de la nómina pública que ya pasó de los 773,025 empleados – solo los de la Seguridad Social -, más 151,914 pensionados de Luís- y una bajísima inversión pública, que además se ejecuta con gran ineficacia, a lo que debemos añadir los subsidios eléctricos, no por efecto de los aumentos del combustible, solamente, sino por mala gerencia y por el aumento en las perdidas, que pasaron de 30% a 42.3%: Sólo ese deterioro representa RD$ 19,000 millones botados. Otro ejemplo monumental de mala administración en este sector que se dijo que sería el más reformado y luminoso, es que nos han dado, altas tarifas y varios preocupantes black out.
Esa es parte de la herencia que nos dejan.