En mi entorno social y familiar me he percatado de la disminución de hijos y su cantidad por parejas. Esto me llevó a investigar. Las mujeres dicen que ejercicio de la maternidad demanda mucho tiempo y que es tarea de larga duración.
La RD disminuye su tasa de sustitución de población porque no es una labor rentable. Mantener de niño a adulto es una gran inversión económica sin garantía de retorno que además conlleva dedicar mucho tiempo al cuidado y acompañamiento de los hijos.
Hombres y mujeres jóvenes alegan que ese tiempo invertido en la crianza los sustraería de profundizar en su preparación académica para insertarse en un mercado laboral que reclama tener más de un título universitario.
En la RD la tasa de fecundidad es de 1.95 hijos por mujer, una disminución del 2.1 requerido para el mantenimiento del relevo poblacional de dominicanos que tienen una vida más larga. Eso entraña un problema a corto plazo porque el aumento de la longevidad presiona el sistema de pensiones.
La disminución de nacimientos de dominicanos tiene una contraparte y es el aumento de los extranjeros que nacen aquí. El aumento de haitianos, por ejemplo, pasa más inadvertido porque somos un país de mulatos, pero esos niños hablan como dominicanos y tienen una educación y cultura como nativos.
He comprobado que hay pendiente un trámite político que naturalice esos nacimientos, mientras se registra el aumento de los dominicanos residentes en el extranjero por migración familiar o ilegal. Quizá la tasa de reposición cotidiana de la población tenga su equilibrio en la migración de haitianos, más los que nacen aquí. La obra de mano ya vive aquí o ahora está cruzando la frontera.
El decrecimiento de la población dominicana es un problema político que el estado calla, pero no hay plazos que no se cumplan. Mirar para otro lado no resuelve el problema, digo si es que para los sectores de poder la migración de los vecinos y la disminución del nacimiento de dominicanos es un problema.
Esta situación es delicada porque es racional. Es una decisión de la población emergente, sobre todo de las mujeres porque tienen la mayor responsabilidad de la carga social. El costo de la vida agobia más a las mujeres no solo es todo lo que conlleva el embarazo, el parto y la crianza
Podremos consolarnos con que este es un problema mundial. Y es mayor en los más civilizados. Quizás haya que subvencionar los embarazos y entregar una cuota económica a los padres para mejorar la tasa de reposición, o incluso mejorar las condiciones de trabajo para las madres solteras o que tengan hijos menores de edad.
Cada día es más caro tener hijos porque los costos son mayores y menores los ingresos. En mi época las madres no trabajaban y hasta tenían ayuda en el hogar. Ya eso es historia.
Además, veo en los medios el aumento del lamento de los padres por el desapego de sus hijos y es un espejo que desestimula. Los hijos crecen y desaparecen
Cada vez que veo una mujer retornar al hogar, después de 8 horas de trabajo, me pregunto si hay un placer, una satisfacción en ese estilo de vida.
El decrecimiento de la población dominicana es un problema que reclama atención.