La Circunvalación de Santo Domingo, Profesor Juan Bosch, constituye uno de los proyectos de infraestructura vial más relevantes ejecutados en la República Dominicana en las últimas décadas. Desde su concepción, esta vía fue diseñada para optimizar la conectividad interregional, mejorar la eficiencia logística y descongestionar la red vial del Gran Santo Domingo, funciones que han contribuido significativamente al desempeño del sistema de transporte nacional.
La obra, con una extensión total de 53.5 km, fue concebida como una vía de alta capacidad y velocidad controlada. Su sección transversal incluye cuatro carriles, dos calzadas independientes, separación central mediante muro tipo New Jersey, sistemas de drenaje y cunetas, además de 14 distribuidores de tráfico, 8 retornos operativos y 36 puentes, dos de ellos de gran longitud sobre los ríos Ozama y Haina. El proyecto integra también 3 estaciones de peaje, fundamentales para el control de acceso y el sostenimiento operativo de la vía.
Desde el punto de vista de la ingenieria, la circunvalación representó un hito tecnológico. Fue la primera obra vial del país en incorporar asfalto PG 76, un ligante modificado empleado para garantizar mayor durabilidad, resistencia al ahuellamiento y estabilidad en condiciones climáticas adversas. Asimismo, introdujo estándares superiores en señalización horizontal mediante el uso de líneas de 20 cm de ancho, favoreciendo la visibilidad, la seguridad y el control de carriles. Su paso por los humedales del río Ozama requirió la aplicación de técnicas especializadas de desecación y control de asentamientos, empleando procedimientos contemporáneos de ingeniería geotécnica.
Además de su impacto funcional, la circunvalación representó una plataforma de formación y transferencia tecnológica para los profesionales dominicanos, especialmente en áreas como pavimentos avanzados, diseño geométrico y manejo de suelos complejos.
No obstante, la operación óptima de una vía de estas características exige preservar su función original. La expansión urbana desorganizada, las ocupaciones informales en los bordes, la falta de control en los derechos de vía y el uso inadecuado del suelo amenazan con transformar un corredor de alta velocidad en una vía urbana congestionada, reproduciendo problemáticas ya observadas en infraestructuras como la Av. Jacobo Majluta o el tramo Boca Chica–La Caleta de la autopista Las Américas. La pérdida progresiva de funcionalidad en una vía diseñada como circunvalación puede generar consecuencias críticas: aumento en la accidentalidad, reducción de la eficiencia logística, incremento de la congestión y, en última instancia, la necesidad de planificar nuevas infraestructuras de circunvalación a un costo económico y ambiental significativamente mayor.
Por estas razones, se hace imprescindible que las instituciones responsables del ordenamiento territorial, la gestión del derecho de vía y la regulación del uso de suelo articulen un plan integral que garantice la preservación del corredor como vía expresa. Esto implica controles rigurosos, delimitación y protección del derecho de vía, planificación de accesos, establecimiento de zonas de amortiguamiento y aplicación de políticas de desarrollo orientado a la infraestructura.
La Circunvalación Profesor Juan Bosch, construida por el Presidente Danilo Medina, nació como una obra de ingeniería moderna y estratégica. Su sostenibilidad operacional dependerá de la capacidad institucional para gestionar el crecimiento urbano y proteger los parámetros técnicos que justificaron su construcción.
La ingeniería ya hizo su parte. Ahora corresponde a la planificación y la gestión urbana hacer la suya.
El autor fue ministro de Obras Públicas