En la actual coyuntura geopolítica, es imperativo tener en cuenta la afirmación de la prestigiosa estadista norteamericana Condoleezza Rice, directora del Instituto Hoover, exsecretaria de Estado, exasesora de Seguridad Nacional y una de las académicas de más abarcador acervo en consultoría estratégica, en un informe publicado por la revista Foreign Affairs, en su edición correspondiente a los meses de septiembre/octubre de 2024, en el sentido de que “El mundo todavía necesita a Estados Unidos, y Estados Unidos necesita al mundo”, esto, a título de advertencia a su país contra los peligros del aislacionismo.
Y tal parece que su correligionario Donald Trump, muy a pesar de las apariencias que proyectan los “juegos de poder” a los que ha debido recurrir, ha puesto debida atención a dicha advertencia. Lo ha demostrado con su desempeño en el ámbito regional y, más particularmente, en el trato que ha tenido su Administración con nuestro país: en lo que va de su mandato, visitas del secretario de Estado, del secretario de guerra y, de modo muy especial, la designación de una embajadora que vino a llenar con presteza la vacancia existente en la sede de su embajada en nuestro país.
Pues, precisamente a esta última funcionaria me quiero referir ya que, en la noche del miércoles pasado, tuve la oportunidad de asistir a una cena en su honor que ofreciera mi amigo, empresario Manuel Estrella, donde, en el marco de una atmósfera pletórica de la cordialidad como a la que nos tienen acostumbrados Manuel, su esposa e hijos, él tuvo la oportunidad de resaltar las competencias extraordinarias que adornan a su excelencia, señora Leah Campos, y su ya comprobada vocación de proximidad con el pueblo dominicano, al tiempo de presentarle a la diplomática la más selecta representación del empresariado de Santiago y ponderar la pujanza de la región del Cibao en términos económicos.
La presentación formal de su excelencia, señora Leah Campos, estuvo a cargo de la no menos brillante y estimada, señora Raquel Peña, vicepresidenta de la República, siempre con ese tono dulce y acento magisterial de que es dueña. Fue una hermosa velada en la que Manuel Estrella puso de manifiesto una vez más el prestigioso liderazgo que posee en la clase empresarial y su poder de convocatoria, resultado de su entrega a la lucha por un Santiago cada vez más próspero. Respaldo el interés de Manuel Estrella por mostrar a la alto cargo las potencialidades de nuestra región y felicito a ésta por el excelente desempeño que está exhibiendo.