En los días finales del pasado siglo asistí junto al Procurador General de la Republica de entonces, el Dr. Abel Rodríguez del Orbe, a una reunión que se celebrara en el Departamento de Estado, en la cual participaríamos junto con los representantes de la Lucha Antidroga y Procuradores Generales de Centroamérica. Los convocantes fueron el Gral. Barry McCaffrey, Zar de la Droga, y la Fiscal General de Estados Unidos, Janet Reno.
En la misma se expusieron las posiciones de cada Estado de Centroamérica y, desde el Caribe, únicamente la nuestra, donde se suscitaron aspectos muy interesantes y en su primera fase se oyeron los discursos de Centroamérica y nos tocó agotar el turno de cierre.
Las explicaciones que dí en mi intervención fueron tan eficaces e impactantes acerca del significado de la Extradición en los casos de Crímenes de Lesa Humanidad, la Droga incluida, y la colaboración internacional, que el Gral. Barry McCaffrey escribió sin terminar mis palabras, de su puño y letra, esta felicitación:
En ese momento Janet Reno, que en paz descanse, Fiscal General norteamericana, que estaba en una de las esquinas de la mesa cercana a mí, puso su mano sobre la mía y me dijo: “Nosotros comprendemos profundamente las preocupaciones de ustedes”. Le sentí el temblor del Parkinson que finalmente la llevara a la muerte. La primera Fiscal General mujer y la que durara más tiempo en su cargo.
Al hacerse un receso al mediodía para la tarde, Abel y yo nos quedamos impresionados con las reacciones tan favorables de esos dos importantes funcionarios. No fue así frente a la sopa de palabras que habían oído previamente y decidimos elaborar una minuta bien corta de un Tratado Bilateral posible que se aprobaría entre EEUU y RD, a fin de que las sentencias pronunciadas en un Estado fueran ejecutorias realmente, todo el tiempo, y cuando se produjere la reducción de las mismas, el resto de su cumplimiento se hiciera en el Estado que había concedido la Extradición, previa construcción de un Centro Penitenciario en RD exclusivo para los condenados por Crímenes de Lesa Humanidad, incluida la Droga como tal, bajo diseño y control internacional compartido en la RD.
Antes de entrar en la tarde hablamos con los dos funcionarios de mención y entonces fue el Gral. McCaffrey quien nos dijo: “Nosotros entendemos sus riesgos y preocupaciones y respetamos su interés porque las cosas se hagan así, bajo un Tratado. En nuestro país hoy resulta bien difícil pasar por el Congreso un Acuerdo Internacional de tal tipo, por la posible reacción de la Judicatura, el tratamiento de su sentencia en la parte favorable y, además, hay muchos intereses que bloquean esa iniciativa. Desde luego, respetamos su derecho a pedirlo.”
Ahora, el miércoles pasado, en mi Pregunta yo le dí un Consejo al Joven Político presidente del PRM, José Ignacio Paliza, en cuanto a la prudencia que se debía de tener para hacer cualquier alarde de éxitos alcanzados cuando vi su alegría por las 355 Extradiciones consentidas y me tocó darle la mala noticia de que el verdadero juicio en profundidad en Estados Unidos, previa Extradición, pero abierto a la entrega voluntaria y a la Delación Premiada, se había desvanecido, convirtiendo el trámite penal internacional en una alegre mojiganga a ser aprovechada.
Me imagino que de haber estado entre nosotros aquel portento sólido de la rectitud del Ministerio Publico norteamericano, Janet Reno, esas cosas que se han producido como deterioro las hubiera lamentado hondamente, sin olvidar todo cuanto aquel “old man del Caribe”, como me llamaban, les había advertido qué podría ocurrir, a la postre.
Perdimos la Extradición como uno de los elementos más importantes de la lucha antidroga, porque se ha abierto un festival de entregas voluntarias que les permiten regresar, conservar los bienes y volver en procura de una importancia económica, social y política sorprendente para tener presencia en la sociedad dominicana.
También debe decirse que nosotros no hemos sido capaces de exigir por Exequátur la ejecución de sus sentencias en la parte económica aquí y ayudar al país a liberarse de los daños y asechanzas de esa opulencia demoledora con que cuentan.
Era necesario traer ese recuerdo después de haber oído la vigorosa exposición del Joven Político para demostrarle cómo han sido las cosas desde el tiempo en que él era un adolescente y recomendarle que jamás utilice el pujo arrogante del éxito, un farsante, y tome el camino de la modestia y sencillez del deber cumplido que entraña un mejoramiento del empeño.
El Cambio de que habla no es nuestro; se produjo en el Norte con la aparición de la tormenta misionera de Donald Trump. Esto es algo que no debe perder de vista el Joven Político.
Claro está, tampoco debo cerrar esta entrega sin expresar mi simpatía por el vigor de su exposición y pienso que ojalá se pueda decidir a incorporarse a las responsabilidades directas y alevosas de una lucha permanente contra el uso de la droga, ahora que el Fentanilo ya es tema mundial como el Terrorismo de los Carteles; cuando se necesita corroboración participativa, alta y responsable de los que deben de hacerlo. No vanas jactancias.
Y debo decir, además, que mis manifestaciones responden a la decisión que tengo de permanecer activo, aunque inútil, hasta el último hálito de mi vida frente a los peligros tremendos de nuestra Patria. Apena abordar un tema como ese.