Los acontecimientos de la semana pasada en que Gonzalo Castillo recibió, como en cascada, las buenas noticias de la restitución de su visa de Estados Unidos y el auto de No ha lugar, que lo exime de culpa en el caso judicial por el cual era procesado, hacen que algunos lo vean como factor clave de cara al proceso electoral del 2028.
Numerosos intérpretes y pronosticadores afirman que los acontecimientos recientes reconfiguran el escenario político con la emergencia de la posible candidatura de Gonzalo Castillo, el Penco.
Ni tanto, ni tampoco, dice la expresión popular, para medir con algún grado de certeza el impacto de estos acontecimientos sería necesario tener, en los días por venir, encuestas y estudios de opinión, que permitan medir sus posibilidades, en los eventuales escenarios del PRM y la FP.
Lo de Gonzalo, que nadie duda a estas alturas que es una acción, del propio Danilo Medina, toda vez que este no buscaría esa candidatura sin su anuencia, es más que nada un intento de reducir las posibilidades electorales de Leonel Fernández, némesis, de las figuras centrales del PLD.
Se da precedida de una Gallup, que ha generado múltiples cuestinamientos, al presentar al PLD y a la Fuerza del Pueblo virtualmente empatados, al mismo tiempo que cuenta un universo para el primero de 123 entrevistados y para el segundo de 210, una magia solo equiparable a aquella ocasión en que le asignó a Guillermo Moreno un 15 % de simpatías para las presidenciales, como ahora, faltando casi 2 años, logrando en esa elección apenas el 1%, o algo así.
No voy a entrar aquí en las naturales conjeturas que provoca el fallo judicial que beneficia a Castillo y a Peralta, no tengo pruebas para afirmar que haya sido producto de ningún acuerdo o componenda, estamos en la época de las coincidencias, a veces felices.
De todas formas, el PLD parece apostar a un candidato que ya tiene un camino recorrido en el 2020, a pesar de que a decir de comunicadores cercanos al danilismo, como Julio Martínez Pozo y Euri Cabral, no se ha preparado para ser presidente, a diferencia de figuras como Francisco Javier García, que demuestra en cada entrevista, en cada exposición, conocimiento de los temas de la agenda nacional, visión clara sobre la manera de enfrentarlos y capacidad de debatir sobre sus ideas.
Los guruses del PLD, al parecer confían más en las emociones que en la capacidad de argumentar, al fin al cabo este es un valor mas propio de los círculos de estudio con que Bosch fundó ese partido.
Si la emoción que pueda generar Gonzalo es su mejor presentación, me temo que tal vez no sea suficiente para superar a Leonel Fernández, que no ha parado un minuto de movilizar a su partido y que, contrario a lo que se decía a su salida del partido morado, de que todos lo que se habían ido de allí habían fracasado, ha logrado colocar, al partido verde, en una posición de preeminencia, más allá de toda duda.
Si la supervivencia del PLD depende de que Leonel y la Fuerza del Pueblo no alcancen el poder en el 2028, la situación podría ser más compleja, ya que los verdes han definido con tiempo su relevo, con la emergencia de Omar Fernández, un joven carismático y bien preparado, que en múltiples escenarios, supera incluso a su padre, pero que todo indica que no tiene prisa en asumir la antorcha, que no la va a arrebatar y que la recibirá cuando sea el momento.
En suma que la jugada de los genios estratégicos del PLD, su apuesta al factor Gonzalo, no las tiene todas consigo y que podría muy bien ser, un fuego de artificio, en desmedro de las mejores opciones de ese partido.