El nuevo Metro de Los Alcarrizos se erige como uno de los legados más relevantes de la gestión del presidente Luis Abinader.
Es una obra de gran impacto social y movilidad humana para más de un millón de ciudadanos que viven en los barrios que cubrirá la línea del tren.
A esta infraestructura se le agregarán pronto el Teleférico de Santo Domingo Oeste y la nueva avenida marginal de la autopista Duarte, formando un circuito vial que favorecerá la transportación de personas a bajo costo y en menor tiempo.
Con las remodelaciones de la Plaza de la Bandera, el paso a desnivel para la entrada y salida de la capital, y los corredores de buses de avenidas adyacentes, se configura un sistema de mayor fluidez del tránsito.
Con obras como estas, los tres gobiernos sucesivos que ha tenido el país desde 2004 han hecho aportes decisivos a la masificación del transporte de pasajeros.
Amplias avenidas, túneles, elevados, teleféricos, flotillas de autobuses públicos y privados, así como reajustes al sistema vial, han sido respuestas para aliviar el tremendo congestionamiento vehicular en la urbe.
En el caso del sistema de metro, este ha sido reforzado con más vagones para atender la creciente demanda.
En el caso de Los Alcarrizos, el tren cubrirá 7.3 kilómetros y facilitará la transportación de 150 mil personas diariamente, en un tiempo de 15 minutos entre la primera y última estación.
Para millares de ciudadanos que viven en sectores adyacentes, el bajo costo y la rapidez representan economías de dinero y tiempo.
El legado del presidente Abinader en materia de transportación masiva no se limita solo a la capital, que espera un monorriel, sino que también abarca Santiago, que ya tendrá el suyo este año junto a un teleférico.
Obras de esta naturaleza son vitales para la modernización del sistema de transporte del país, junto a la construcción de circunvalaciones en el resto de la geografía.