Los planes de instalar un vertedero de basura en las cercanías de arroyos que desembocan en el río Isabela han soliviantado a los habitantes de la comunidad de La Cuaba, en el municipio de Pedro Brand.
Desde 2021 han vivido bajo un estado de desasosiego por el temor de que se autorice el depósito de residuos sólidos en el mismo corazón de su pueblo.
Ya este periódico, en una serie de reportajes de “Listín en el barrio” tras un diálogo con sus representativos, se había hecho eco de esta preocupación.
Sin embargo, ninguna autoridad responsable le ha prestado atención a este reclamo.
El Ministerio de Medio Ambiente, en lugar de cumplir su función, le saca el cuerpo a esta crisis de manera sistemática.
Cansados de esta desatención oficial, los comunitarios han decidido unirse y marchar pacíficamente, vistiendo de blanco y vociferando consignas para hacer patente su oposición a estos planes.
Incluso, han levantado la desgarradora consigna de que “preferimos morir baleados que asfixiados por la basura” , un grito que revela la profundidad de su desesperación y su determinación de no aceptar el vertedero.
Hasta ahora sus últimas marchas han sido pacíficas, lo que indica que han agotado métodos no violentos para canalizar sus demandas.
Es imperativo que el gobierno escuche los argumentos y razones y ofrezca una alternativa que satisfaga las aspiraciones de esta comunidad.
Es hora de que el presidente Abinader, a quien el director municipal, Carlos Montaño, ha implorado que ponga “oído en los reclamos ciudadanos” , alinee las acciones de su gobierno con sus discursos.
La sordera selectiva de sus instituciones no puede ser la respuesta a una comunidad organizada que clama por el cumplimiento de la ley y la defensa de su futuro.
La Cuaba merece ser escuchada, no silenciada por la basura y la indiferencia.