Muchos, aquí y en Venezuela, entendían que preso Maduro la democracia florecería de inmediato en la tierra de Bolívar, el deseo y la ignorancia política los obnubiló.
Aquí, por ejemplo, fue largo y doloroso el parto tras el ajusticiamiento de Trujillo en mayo del 1961, y fue necesario usar a quien había sido un funcionario del oprobioso régimen durante los 31 años.
La maquinaria Trujillista, principalmente la de las Fuerzas Armadas, realmente comenzó a ser desmantelada por el presidente Antonio Guzmán en el año de 1978, y nadie pudo ya retrocedernos al pasado ominoso ni del Trujillismo ni del Balaguerismo que tuvo que gobernar diferente cuando le tocó volver.
En Venezuela la oposición no tiene ni fuerza ni un programa, ese los quiero presos no es ahora la solución, de ahí que la decisión del presidente Trump y el canciller Rubio es la más sensata y políticamente inteligente.