En República Dominicana, algo está cambiando silenciosamente en miles de hogares: los animales de compañía han dejado de ser vistos como simples mascotas para convertirse en miembros reales de la familia.
Perros y gatos hoy ocupan espacios emocionales profundos, acompañan rutinas, alivian soledades y construyen vínculos que trascienden lo tradicional. Sin embargo, en períodos como la Semana Santa, esa relación se pone a prueba.
Cada año, mientras miles de personas se preparan para viajar al interior, visitar balnearios o desconectarse en hoteles, surge una pregunta que no siempre se responde con responsabilidad: ¿qué hacer con las mascotas?
La realidad es que, aún con el crecimiento de la conciencia animal en el país, persisten prácticas preocupantes, como dejarlos solos por largos períodos o improvisar su cuidado.
Especialistas y defensores del bienestar animal coinciden en una recomendación clave: nunca dejar a una mascota sola por más de ocho horas consecutivas.
El abandono temporal prolongado puede generar ansiedad, estrés, deshidratación e incluso poner en riesgo su vida.
Si no existe una persona de confianza que pueda cuidarlos, lo más recomendable es optar por un hotel especializado para mascotas, preferiblemente espacios libres de jaulas, con supervisión constante y condiciones adecuadas. Eso sí, verificar su reputación y confiabilidad es fundamental.

La tenencia irresponsable está sujeta a sanciones.IStock
Más allá de un acto irresponsable, el abandono o descuido de una mascota puede tener consecuencias legales. En República Dominicana, la tenencia irresponsable está sujeta a sanciones, y las autoridades pueden intervenir ante denuncias de negligencia, maltrato o abandono.
De comprobarse estas faltas, los responsables pueden ser sometidos a la justicia conforme a la legislación vigente de protección animal. El mensaje es claro: el compromiso con una mascota no se suspende por vacaciones.
Para quienes deciden viajar con sus animales, la planificación es esencial. No se trata solo de llevarlos, sino de garantizar su bienestar durante todo el trayecto.
Sus alimentos, medicamentos, suplementos y objetos personales deben estar incluidos en el equipaje, así como su identificación: collar, correa y plaquita actualizada. De igual forma, es imprescindible que las vacunas y desparasitaciones estén al día.
El entorno también juega un papel determinante. Los animales son altamente sensibles a los ruidos, las aglomeraciones y los cambios bruscos de ambiente.
Lugares con música excesiva o alto flujo de personas pueden generarles estrés significativo. Asimismo, las altas temperaturas propias de esta época representan un riesgo: la hidratación constante es vital y la exposición prolongada al sol debe evitarse, especialmente porque las almohadillas de sus patas pueden quemarse con facilidad.
Muchos animales, además, padecen alergias o condiciones específicas que requieren atención. Por ello, la orientación previa de un veterinario puede marcar la diferencia entre unas vacaciones seguras o una experiencia riesgosa.
En un país donde cada vez más familias reconocen el valor emocional de sus animales de compañía, el verdadero avance no está solo en el afecto, sino en la responsabilidad. Esta Semana Santa, el llamado es claro: si es parte de tu familia, no lo dejes atrás.