En los actuales momentos, República Dominicana se encuentra bajo alerta epidemiológica frente a la enfermedad del ébola, que es transmitida por el Virus del Ébola, ante el brote detectado en África.
Se trata una enfermedad contagiosa, altamente mortal que se manifiesta inicialmente con síntomas similares a la gripe, como son fiebre, fatiga y dolores musculares y rápidamente puede progresar a fallos orgánicos y sangrado severo.
La decisión de República Dominicana surgió a raíz de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII), el brote de enfermedad por el virus del Ébola (ebolavirus Bundibugyo) que se registrada en África Central.
Aunque República Dominicana no tiene vuelos directos con las zonas afectadas y la transmisión del virus ocurre por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas, no por vía respiratoria, los países deben prepararse para identificar a tiempo cualquier caso sospechoso que ingrese a su territorio y evitar así la propagación del virus entre su población.
Las medidas locales incluyen el monitoreo de pasajeros sintomáticos, la notificación inmediata de casos sospechosos, la coordinación para traslados seguros bajo protocolos de bioseguridad, la notificación obligatoria de los centros de salud y la orientación a viajeros para que vigilen su estado de salud durante 21 días tras salir de áreas afectadas.

Estas medidas, sin lugar a dudas, llevan a la población a pensar en la pandemia del Covid-19 y las secuelas dejadas por el virus, donde las últimas estimaciones de la OMS calculan en 22.1 millones de muertes dejadas a nivel mundial.
Antes de eso, en 1881, la historia de la medicina registra que, en febrero de ese año, una letal epidemia de viruela irrumpió en la República Dominicana tras ser introducida por un pasajero en un barco procedente de Saint Thomas.
En un artículo del destacado médico Herbert Stern Díaz, que publica en la Revista Hismed, de la Sociedad Dominicana de Historia de la Medicina, se destaca que la enfermedad ingresó por el puerto de Puerto Plata y se propagó rápidamente hacia ciudades como Santiago, Moca y San Francisco de Macorís, llegando a Santo Domingo meses después.
Explica que la epidemia de Viruela se combatió por organizaciones filantrópicas y los ayuntamientos de cada comunidad. La viruela fue importada de Puerto Rico a Puerto Plata, de donde pasó a Santiago, y las autoridades locales tomaron medidas para prevenir el contagio.
Se destaca en el artículo que entre las medidas que se tomaron estuvieron el aseo y la limpieza de las ciudades.
Hoy ante la amenaza de la expansión del ébola, la OMS aconseja a los países fortalecer su vigilancia epidemiológica en fronteras, preparar los sistemas de salud y aeropuertos para aislar casos sospechosos, y realizar campañas de concientización comunitaria para evitar la entrada y propagación del virus.
Donde hay brotes, aconseja el aislamiento estricto de casos, la prevención mediante el control de infecciones, el rastreo de contactos y las prácticas funerarias seguras.
De ahí la importancia de que las autoridades sanitarias del país no bajen la guardia en las acciones de educación, vigilancia y control.
Mientras tanto, en la población general siempre es importante mantener firmes prácticas de prevención saludables, entre ellas la higiene, con lavado frecuente de manos, evitar conglomerados y el contacto con personas sospechosas de contagio, así nos protegemos entre todos.