Hace unos días conversaba con mis estudiantes de relaciones internacionales y los de diplomacia sobre la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y entorno a la cuestionada y deteriorada que esta su imagen pública, ante la inercia e indiferencia de la organización ante los graves conflictos que sacuden el mundo y el abandono de su rol de garantizar la seguridad y la paz internacional, consagrados en su carta fundacional.
A propósito de la conversación académica, salió a relucir el tema de la escogencia del nuevo Secretario General de la ONU y les prometí a ellos escribir una serie de cinco artículos relativos al tema, a los fines de orientar un poco sobre ese tópico y todo lo que envuelve el proceso de elección.
En este mes de abril, la Organización de las Naciones Unidas entró en una nueva etapa decisiva que corresponde a la escogencia de quien ocupará la Secretaría General a partir del año 2027, en un contexto internacional marcado por grandes conflictos bélicos, terribles crisis humanitarias y grandes desafíos climáticos. Este proceso de elección, que combina formalidades jurídicas con intensas negociaciones políticas y diplomáticas, será determinante para el rumbo del sistema multilateral.
Aunque seriamente cuestionada la ONU, al día de hoy, para nadie es un secreto, que desde 1945 tras la Segunda Guerra Mundial, este importante organismo multilateral, se ha consolidado como el principal espacio de diálogo entre los Estados. Su misión central gira en torno al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, la promoción de los derechos humanos y el impulso del desarrollo sostenible. Actualmente, reúne a 193 países, incluyendo la República Dominicana, que en el año 2019 llegó a ser parte del Consejo de Seguridad, en calidad de Miembro No Permanente, durante dos años.
El proceso de elección del Secretario General está establecido en la Carta de las Naciones Unidas. En la práctica, comienza en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde los 15 miembros deben acordar un candidato, dentro de los que se presenten como aspirantes, con al menos nueve votos favorables y sin el veto de las potencias permanentes. Posteriormente, la Asamblea General de las Naciones Unidas vota ratifica la decisión. El mandato es de cinco años, con posibilidad de reelección por un segundo período.
El actual titular, António Guterres, concluirá su segundo mandato en diciembre del año 2026, por lo que las consultas diplomáticas ya están en marcha. Aunque el calendario formal se intensificará ese año, las negociaciones entre Estados comienzan mucho antes, en un proceso que suele desarrollarse tras bastidores.
Entre los aspirantes figuran personalidades con larga trayectoria internacional, entre estas: la expresidenta chilena Michelle Bachelet destaca por su experiencia en derechos humanos y su paso por altos cargos dentro del sistema de la ONU. También aparece el diplomático argentino Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica, con un perfil técnico en temas de seguridad internacional. En la misma línea, la economista costarricense Rebeca Grynspan ha ganado visibilidad por su labor en desarrollo económico global, mientras que el expresidente senegalés Macky Sall representa una opción con respaldo africano y experiencia en liderazgo regional.
Aunque la lista no es definitiva y podría ampliarse en los próximos meses, el proceso ya refleja tendencias importantes, como la presión por elegir por primera vez a una mujer como Secretaria General y la búsqueda de equilibrio geográfico en la representación.
Más allá de los nombres, la elección será una prueba del equilibrio de poder en el sistema internacional. En un escenario de rivalidad entre grandes potencias y crisis globales en aumento, el próximo Secretario General deberá actuar como mediador, gestor y voz de consenso en un mundo cada vez más fragmentado, pero además tendrá el gran reto de recuperar la imagen pública de la organización.
En las próximas entregas veremos el perfil y las propuestas de cada uno de los principales aspirantes a dirigir la ONU.
*El autor es abogado, politólogo, diplomático de carrera e internacionalista