El dos veces senador de la provincia Santo Domingo, Antonio Taveras, está en modo reflexión; por tal razón, renunció del Partido Revolucionario Moderno (PRM), plataforma que lo llevó a esa posición electiva en dos ocasiones y por encima de auténticos perremeístas.
Necesitaba limpiarse de la podredumbre y la chusma; aparentemente, esas fueron las conclusiones de su reflexión.
Tal como dijo, no fue enojo, ni arrebato, ni porque no le dieron la presidencia del Senado. Esto último lo dijo la senadora Ginette Bournigal. Antonio simplemente se dio cuenta de que el PRM tampoco luchó contra la corrupción y la impunidad.
Algo así reflexionó cuando en el pasado arremetió contra el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), especialmente en los últimos años de Gobierno del presidente Danilo Medina, luego de años de silencio sospechoso y de nula indignación. Pero vaya que las reflexiones hacen maravillas.
Ahora Antonio Taveras es un senador independiente, tal como el Ministerio Público. Independientemente de que ya esa palabrita pasó a mejor vida, o sea… es un casete de los 90 o un disquete de los 2000; el punto es que ya nadie cree ese cuento de Pepito.
Tal vez su reflexión tenga mucho que ver con los cientos de millones de pesos que él mismo dijo haber gastado en campaña por su curul. Una suma exorbitante para alguien que no espera recuperar dicha cantidad a través de un sueldo senatorial. De ser así, habría que inventarse un Premio Nobel al Mejor Corazón del Mundo.
Rumores lo colocan en la acera de la Fuerza del Pueblo. Yo no lo creo, sobre todo viendo que Félix Bautista y Bauta Rojas no son muy buenos amigos suyos, aunque en política todo se vale y se disfraza de realpolitik, como pregonaba el canciller de hierro alemán, Otto von Bismarck.
Quizás lo veamos ahorita levantándole la mano al expresidente Leonel Fernández, como vimos a Guillermo Moreno con el presidente Luis Abinader, luego de años de críticas al sistema. Pero también quizás veamos el mismo resultado en las derrotas electorales.
Sin embargo, reitero que no lo vislumbro en esa posición. No obstante, otra alternativa reflexiva sería buscar refugio en sus amigos de la sociedad civil, en búsqueda de bendiciones y poses moralistas que huelen a discursos de barricada. Yo, de manera atrevida, le aconsejaría que continúe su reflexión lejos de los partidos y que salga por la puerta de atrás de la política dominicana.