La austeridad se inicia con la aplicación y el respeto a la ley, que es la garantía de que la economía de un país esté regida por el debido proceso que asegure la transparencia del patrimonio nacional.
Debemos crear las condiciones para frenar privilegios que perjudiquen a la gran mayoría de la sociedad dominicana.
Una vez más se recurre a la carga tributaria para llevar la llamada estabilidad económica, que se convierte al final en empréstitos que van a parar a los bolsillos de políticos y empresarios traidores, frenando así la equidad social y el anhelado sistema de derecho.
En nuestro país hay un ejercicio con ribetes de costumbre que llevan a empresas e individuos a estar por encima de la ley, exigiendo privilegios que entienden que obedecen a sus “logros” profesionales, empresariales y políticos; actuando al margen de la ley.
Y lo mas irritable, representan intereses foráneos, actuando en menoscabo de los intereses nacionales, acudiendo al despilfarro del gasto público sin manifestar la austeridad que, en momentos de crisis por la impunidad, debe ser un sacrificio para todos.
Se podrían clasificar estos pseudo lideres como miembros prominentes de actividades mafiosas, de instituciones que deben ser supervisadas en sus operaciones por el fisco con la aplicación eficaz de la ley; mafias insertadas en la sociedad civil, política y hasta en el estamento deportivo, respondiendo a sus intereses y no a los de la nación dominicana.
En esta lastimada democracia, este nuevo paquete tributario actúa de espaldas al nacionalismo, vendiendo el país en el mercado financiero. La juventud sabrá relevarlos con la transparencia de un mejor futuro.