Se entiende que un líder político es a quien la gente sigue; también a quien el Gobierno por su peso, electoral o congresual entiende que debe oír, aunque no quiera: Leonel pidió el pasado domingo desde Puerto que se bajarán los combustibles y este viernes ejecutaron una pequeña rebaja. Deben bajar mucho más porque esta semana hubo nuevas rebajas y la cotización del WTI terminó a USD $68 dólares, el precio más bajo en mucho tiempo.
Pero hoy hablaremos de un grupo grande de perjudicados. Uno especial por su desamparo abierto y, en cierta forma por el menosprecio colectivo que padece al que una rebaja pírrica de RD $5.00 pesos, después de aumentar RD $35.00 no les resuelve nada.
No importan la ciudad ni la calle, sea en Santo Domingo, Santiago, San Francisco, Higüey o la Romana, cuando transita usted se encontrará con un enjambre de motocicletas que circulan en vía contraria o se saltan las luces de tránsito en rojo con adultos y niños en el sillón trasero, muchas veces con varias personas; esa realidad cotidiana, aunque molesta para muchos, es la que enfrenta el desastre del transporte de las personas mas humildes y ya, a muchos de clase media que los utilizan incluso para el transporte escolar. Sólo en los primeros meses de este año ingresaron al país más de 100,000 unidades llevando el total a 3.9 millones de un parque vehicular que tiene 6.8 millones de unidades, 58.2% de los cuales son motocicletas, una gran parte con más de 10 años.
Se puede pensar que los aumentos recientes en el precio de la gasolina, sobre todo regular, afectan el gasto de los 2 millones de automóviles y jeepetas, ciertamente. Otros dirán que afecta el costo de operar el transporte de pasajeros y de carga, pero a esos sectores el Gobierno les concede diversos subsidios directos, bono gas, transferencias, etc., por más de RD$ 15,000 millones al año.
A quienes no les otorga nada es a los 2.7 millones de propietarios que las utilizan para su movilidad y la de su familia y que se gastan, adicionalmente suponiéndoles un consumo de un galón diario, sólo por el aumento en la gasolina regular RD$ 675.00 pesos por encima de los RD$ 8,625.00 que se gastaban hace dos meses, lo que indica que si en “ese hogar” alcanzan con suerte los RD$ 39,000 de salario indexado, estarían dedicando (RD$ 9,825/39,000) el 24% a transporte, sin que hayan pagado alquiler o comida y, luego quieren que la gente esté contenta.
Los, al menos, 125,000 motoconchistas, que representan el 71% de la fuerza laboral formal e informal del país, son otra historia, de más terror desde luego; ellos, más activos, suelen producir unos RD$ 50,000 al mes, de los cuales pagan sus reparaciones, gomas y piezas – quizás una cuota del motor – y, desde luego, dos galones de gasolina regular cada día que les costaban RD$ 17,250.00 cada mes y ahora tienen que pagar RD$ 18,600, que son RD$ 1,350.00 mensuales; el aumento les quita el 3% de su producción bruta. Y, por ese camino van también los 57,000 deliverys, el grupo de más crecimiento, algunos con motores propios y unos poquísimos, con equipo de las empresas.
El golpe en el bolsillo del aumento en la gasolina regular impacta más en las motocicletas que utilizan las personas mas pobres que en cualquier otro sector puesto que el parque de ese tipo de transporte consume 2.05 millones de galones diarios, unos 61.4 millones de galones al mes que a los precios actuales de RD$ 310.00 suponen ventas por RD$ 19,034 millones, de los cuales el Gobierno se queda con RD$ 6,447 millones de pesos mensuales en impuestos.
Ese despojo del bolsillo de los más pobres, como es un impuesto directo en la venta, alcanza a todo el país, barrios y campos por igual y, si, se ejecuta directamente en contra de los ciudadanos porque el 98% de las motocicletas es de gente de a pie, la mayoría viejos pues el 75.3% son propiedad de personas mayores de 46 años, el 18% del total, ya es de mujeres que las usan en transporte familiar y algunas en moto concho.
El aumento desproporcionado en la gasolina, sobre todo en la regular, es un golpe durísimo a los más pobres porque ataca su medio, aunque anárquico, más eficaz de transporte, que no utiliza GLP, ni diésel subsidiado, como el concho, el transporte en guaguas o los camiones, por lo que traspasan directamente el aumento al pasajero que va detrás.
Me refiero a los 45 millones de personas que según Afamoto, se transportan cada mes, 39 millones en Santo Domingo, tanto de un destino a otro como actuando de conexión con el sistema de metro, teleférico y corredores de autobuses. Cuando el precio del petróleo WTI sube es lógico que los precios de los combustibles en el país también suban, pero, desde hace tiempo el Gobierno utiliza las gasolinas para su insaciable sed de dinero y, por ello, ahora que han bajado hasta menos de USD$ 68.00 dólares, luego de llegar a RD$ 110.00, deben bajar: esa debe ser una consigna nacional.