El pasado 05 de septiembre, el gobierno dejó iniciada la construcción de la segunda etapa de la verja perimetral fronteriza en la provincia Jimaní, concretamente el tramo comprendido entre la pirámide 246 y el destacamento Las Lajas, del Ejército Nacional (14.5 km). Esa etapa se corresponde al tramo divisorio frente al Lago Azuey, y se espera que esté finalizada en 12 meses.
El primer palazo fue dado por el teniente general Carlos Antonio Fernández Onofre, y estuvieron presentes autoridades militares y civiles, así como una delegación del Observatorio de Políticas Migratorias (OPM) –encabezado por su presidente, Licdo. Miguel Franjul–, integrantes del mismo –designados por el Poder Ejecutivo–, y parte del equipo técnico de soporte.
“Frontera Fuerte” es una iniciativa del gobierno que despliega un conjunto de medidas que procuran elevar el nivel de seguridad en la frontera, hacer frente a la migración ilegal y trata de personas, contrabando, tráfico de sustancias ilícitas y materiales regulados, robo de animales, y cualquier acción que represente una disminución de las capacidades soberanas del Estado dominicano.
Más allá de un muro, drones, vehículos, sobrevuelos, nuevos cuarteles construidos, aumento en dotaciones de soldados, “Frontera Fuerte” constituye una estrategia integral que responde al desafío que supone el colapso del Estado haitiano y el clima de violencia generalizada que vive el vecino país; situación que ha generado un incremento de flujos migratorios hacia dominicana y que representa la principal amenaza a la supervivencia de la identidad nacional y la existencia del Estado dominicano. Así de dramático como suena.
Que sí, que suena hermoso apelar a puentes y renegar muros; que sí, que las fronteras sólo sirven para dividir y crear condiciones que benefician intereses de las élites de ambos lados; que sí, que históricamente ningún muro ha evitado con éxito ningún proceso migratorio; que sí, que el muro que levanta el gobierno en la frontera es insuficiente y que constituye un derroche obsceno de recursos que bien podrían usarse en mejorar infraestructuras sanitarias y educativas nacionales; que sí, que todo eso es cierto… pero no.
En palabras del presidente del OPM, –creado por el presidente Luis Abinader en abril de 2025, para dar seguimiento a 15 medidas concretas– “Todas estas medidas tienden a robustecer la seguridad nacional […] y reforzar la soberanía nacional”. La soberanía comienza en la frontera, y, a pesar de mafias, corrupción sistémica, complicidades, contrabandos, tráfico de personas, armas, drogas y lo que sea, sería mezquino no reconocer que la frontera es hoy un lugar más seguro, y que el MIDE, el ejército, CESFRONT, y DGM están haciendo un trabajo meritorio.
El gobierno está decidido a robustecer la capacidad de vigilancia de las FFAA en la frontera, y, así como necesarias son las críticas, también lo es el reconocimiento a su profesionalidad y sacrificio, porque en sus manos descansa la integridad de la patria. Así de cliché… así de cierto.