“Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación”, 2 Corintios 5:18.
El llamado hoy es a la reconciliación con Dios. Encontrar el milagro de la salvación operado por Cristo a favor del pecador. El perdón de nuestros pecados nos libera de toda condenación.
Por eso tenemos esperanza. Por igual razón hay un canto de adoración a Dios, debido a su don inefable. Hemos sido objetos del ministerio de la reconciliación.
Pablo escribe: “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo”. Grandioso beneficio del pacto de la gracia.