Aconseja la voz popular: “Manténganse en su lugar, respetado y respetando; que a quien le dan la primera, todo el mundo le sigue dando”. Hasta ahora, el gobierno dominicano, enredado en las patas de los caballos imperiales, ha accedido a todos los favores solicitados por el gobierno estadounidense, empeñado en recuperar el tiempo perdido. Para ello se inventó el “corolario Trump”, que consigna que todo el Continente Americano es de su pertenencia; por eso buscan colocar en cada país de América, a cualquier precio, gobernantes obedientes a sus mandatos —mandatarios mandados y amedrentados por el fantasma de aquel portaviones Intrépido de Pedro Mir: “Un dios marino que vomita fuego”.— Y en eso están: al punto de indultar a un expresidente hondureño condenado por narcotráfico por la mismísima justicia estadounidense, mientras utilizan el tema del narcotráfico y de los cárteles de la droga como justificación para asesinar en las aguas del Caribe, o secuestrar en Caracas al mismísimo presidente de la República.
Atrapado y sin salida, nuestro gobierno accede a las “sugerencias amigas”, incluida la utilización de dos de nuestros aeropuertos para montar desde aquí la logística de sus operaciones de terror marítimo en el Caribe, de saqueo petrolero y de secuestro en la patria de Bolívar. Ante tan sumisa tolerancia, que llegó a la humillación de tener que soportar sin protestar las nauseabundas expresiones de la vocera de La Embajada en las que amenaza al pueblo dominicano con bíblicas arcadas por la participación del partido de gobierno, el PRM, en la “Cumbre progresista (socialdemócrata) por el Estado de derecho y los valores democráticos”, que constituyen dos pilares del compromiso democrático de la organización que lidera el presidente Abinader.
Ante esta realidad, que no cesa de agravarse, atrapado y sin salida, pensaba uno que, en justo acto de agradecimiento por nuestro comportamiento de obediencia sin fisuras a sus mandatos —que incluye el acoso de las agencias del Estado a los comerciantes chinos—, nuestro país sería liberado del pago del 10 % de los aranceles establecido por Estados Unidos en abril de 2025. Pero no ha sido así; por el contrario, el arancel fue aumentado a 12 %. ¡Joder! “Quién pudiera decirlo de tus bronces, portaviones Intrépido”. Tanta entrega fatal, “tanto nadar y nadar, para morir a la orilla”. Muertecito de vergüenza histórica o “simplemente de vergüenza”, que decía don Mario.