“El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente y la causa más común de muerte por cáncer en mujeres a nivel mundial. Causa más años de vida perdidos por discapacidad en mujeres que cualquier otro cáncer”, sostiene la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según Jane E. Mendez, oncóloga quirúrgica de mama y jefa de enlace internacional en Baptist Health Herbert Wertheim Cancer Institute, la edad sigue siendo un factor importante en el riesgo de cáncer de mama.
Sin embargo, sin dejar de lado la importancia que tienen los tipos de tratamiento y el diagnosticos, la experta pone especial atención en un tema que pocas veces se trata en pacientes con cáncer de mama: la salud sexual.
“Los cambios hormonales, la fatiga, las molestias y los cambios en la imagen corporal pueden afectar la intimidad durante el tratamiento y la supervivencia. Estas inquietudes merecen la misma atención que otros efectos físicos y emocionales”, sostiene la oncóloga.
Ante esto, la profesional explica que el equipo de oncología del paciente puede recomendar opciones adecuadas para cada diagnóstico. En cuanto a la intimidad dice que el paciente puede recurir al apoyo de lubricantes, humectantes vaginales, terapia de piso pélvico, asesoramiento o servicios de salud sexual.

Jane Mendez, oncóloga quirúrgica de mamaFuente externa
“La recuperación incluye la salud física, el bienestar emocional, las relaciones y la intimidad. Las conversaciones abiertas ayudan a que las pacientes reciban apoyo en cada aspecto de su experiencia”, señala Mendez.
El cáncer de mama crece en mujeres jóvenes
Los especialistas también observan más diagnósticos entre mujeres jóvenes. Mendez afirma que cerca del 13 por ciento de las pacientes con cáncer de mama atendidas en Baptist Health tienen menos de 45 años.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 80% de los cánceres de mama se producen en mujeres sin factores de riesgo específicos aparte del sexo y la edad.
La oncóloga asevera que los antecedentes familiares, las mutaciones genéticas, la radiación previa en el tórax y ciertos factores reproductivos pueden influir en el riesgo. La actividad física, el peso corporal y el consumo de alcohol también forman parte de una evaluación integral.
Esta información ayuda a los médicos a determinar cuándo deben comenzar los estudios de detección. También puede orientar el uso de mamografía, ultrasonido, resonancia magnética o asesoramiento genético.
“Comprender los antecedentes personales y familiares ayuda a las mujeres a tomar decisiones informadas sobre la detección en cada etapa de la vida”, señala Mendez.
Las terapias dirigidas llegan a más pacientes
La oncóloga explica que el cáncer de mama incluye varios tipos de tumores con características biológicas distintas. Las pruebas pueden identificar receptores hormonales, proteínas y otros marcadores que ayudan a los especialistas a seleccionar un tratamiento adecuado.
“Un análisis detallado del tumor permite al equipo de atención elegir terapias adecuadas para cada paciente y cada etapa de la enfermedad”, señala Mendez.
Agrega que el cáncer de mama puede reaparecer en una zona tratada previamente con lumpectomía (extirpar el tumor) y radiación. Investigadores de Baptist Health Cancer Care estudian la reirradiación parcial de la mama en pacientes cuidadosamente seleccionadas.
Este enfoque combina una nueva lumpectomía con radioterapia de intensidad modulada. La tecnología dirige la radiación hacia un área precisa y reduce la exposición del tejido sano cercano.
La elegibilidad depende del tamaño y la biología del tumor, las características de la mama, el tratamiento previo y el tiempo transcurrido desde el primer diagnóstico. Una evaluación multidisciplinaria ayuda a determinar el enfoque más adecuado.
Además, el tratamiento del cáncer de mama puede involucrar a radiólogos, patólogos, cirujanos, oncólogos médicos, oncólogos radioterapeutas y especialistas en reconstrucción. También pueden participar asesores genéticos, expertos en fertilidad, profesionales de nutrición y equipos de rehabilitación.
La colaboración ayuda a coordinar la cirugía, los medicamentos y la radiación. También incorpora las preferencias de cada paciente, sus planes familiares y su calidad de vida en las decisiones de tratamiento.
“Los planes más sólidos surgen cuando los especialistas trabajan en conjunto y escuchan atentamente a cada paciente”, señala Mendez.