El castigo que Estados Unidos podría imponer a República Dominicana debido a que somete a sus trabajadores a la fabricación de productos con mano de obra forzada, le cae más que a los gobiernos que ha tenido el país en los últimos cuatrienios, al sector privado, un amante de los salarios bajos.
Salario bajo, cesantías, bajas prestaciones, despidos arbitrarios, prohibición de los sindicatos y otras tropelías que el sector privado, salvo excepciones, ha venido practicando en los últimos años, dañan la reputación de la República Dominicana y del sector empleador, que crece enormemente a costa de la clase obrera.
Así, de repente la RD está en una lista que podría llamarse “negra” de naciones que no previenen el llamado “trabajo forzoso” y cuyos productos elaborados en esa forma no podrían entrar en los países importadores como Estados Unidos y los de Europa, sin que tengan que pagar aranceles de castigo.
La conclusión que hace la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos concluye que decenas de países no han adoptado medidas suficientes para impedir que productos elaborados bajo condiciones de trabajo forzoso ingresen al comercio internacional. Como resultado, USA propone aranceles entre el 10 y 12.5% a importaciones provenientes de unos 60 países.
Con la encuesta, la RD ha quedado bajo un escrutinio comercial estricto en momentos en que Estados Unidos redefine su política comercial bajo criterios de seguridad económica, derechos laborales y trazabilidad productiva. La RD depende enormemente del mercado norteamericano. Un ejemplo es que, en el 2025, el 48.6% de todas las exportaciones tuvieron como destino a Norteamérica.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer estimó a mediados de la semana que concluye que muy pronto tendrá lista la investigación que ha abierto para imponer nuevos aranceles a 60 economías con el argumento de no hacer lo suficiente para impedir la entrada de productos elaborados “con trabajo forzoso”.
Estados Unidos no debería imponer aranceles a República Dominicana, aunque trabajadores de aquí y haitianos que laboran en las zonas francas para exportación, sufran trabajos forzados, si se toma en cuenta las ventajas que la parte dominicana ha ofrecido a la norteamericana en los negocios y la lucha diplomática del presidente Trump.
Si algo puede servir para aleccionar a la parte dominicana es que los empresarios han vivido una bonanza extraordinaria de la cual no se benefician en nada los trabajadores, que reciben salarios bajos sin la protección del Ministerio de Trabajo que ha operado como un “intermediario” entre los dos sectores.
Al apostar a unos bajos salarios se difunde la idea de que ello ayuda al sector laboral. Es lo mismo que la prédica contra el llamado sector informal, el cual existe porque los trabajadores ganan más dinero y no están sujetos a los salarios mínimos que son una fuente de explotación. Los trabajadores independientes que van desde los motoconchistas y taxistas hasta los coqueros ganan más.
Lo único de lo cual se perjudican esos sectores de trabajadores es de los fondos de pensiones y la seguridad social. Los que trabajan independientes prefieren dejar las empresas, como los supermercados, para irse a la informalidad. Se ríen o se mofan de los informes empresariales del crecimiento de los negocios y de que los supermercados están ahora en cualquier esquina bajo la férula de los salarios mínimos.